Beata Matilde Téllez Robles
El siglo XIX es en muchos aspectos un siglo de contradicciones:
Difusión
de la cultura en ciertos ambientes, pero total carencia de ella para las clases
humildes; ascenso de la burguesía... pero las clases desfavorecidas continúan
en la pobreza; siglo de “descreídos”, pero en la Iglesia
surgen muchos Institutos Religiosos. Son “respuestas” que algunos
cristianos dan a los interrogantes de los hombres de ese momento: necesidad
de cultura, de paliar las desigualdades sociales, de ayudar a encontrar sentido
a la vida... sobre todo a los más desfavorecidos de la sociedad...

En este ambiente, nace MATILDE en Robledillo de la Vera (Cáceres)
en 1841. Hija de un Escribano, tiene que cambiar su lugar de residencia varias
veces: Villavieja de Yeltes, Becedas, y, por fin BÉJAR. En esta próspera
ciudad crece Matilde. Ella es testigo de las dificultades de los obreros: sueldo
de miseria, necesidad de cultura, y atención médica... Matilde,
mujer sensible que no puede cambiar el mundo, pero quisiera hacerlo, en NOMBRE
DE DIOS EUCARISTÍA... busca aquí y allá personas que la
necesiten, personas a quienes hablar del Amor de un Dios que se hace Hombre.
Cuida enfermos, visita necesitados, y familias, enseña a niños
y jóvenes... Va cumpliendo día a día y con sencillez el
mandato de Cristo: “HACEDLO EN MEMORIA MÍA”. Más tarde
se le une otra joven salmantina: María Briz. Comienzan una vida de “Especial
Consagración” no sin grandes dificultades, sobre todo de tipo moral.
Pero “las miradas de Dios tienen mucha fuerza”, dice Matilde. Y ese
Dios Eucaristía a quien tanto aman, les pide más: “Buscad
corazones que se sientan amados por mí; que sean felices amándome”.
Abren Escuela Dominical, otra diaria para niñas, visitarán a todo
enfermo que lo pida o avise. Se convierten en HOGAR para tantas huérfanas
y niñas desvalidas como existen en la ciudad por las condiciones especiales
del Béjar del XIX.
Abren casa –Noviciado- en Don Benito (Badajoz). Allí, comienza
la expansión del Instituto de “Amantes de Jesús e Hijas
de María Inmaculada”, que el año 1.964 pasaría a
denominarse “HIJAS DE MARÍA MADRE DE LA IGLESIA”. En Cáceres,
tenemos el honor de que la Beata Matilde fundó una casita para acogida de niñas
huérfanas y necesitadas, convirtiéndose con el tiempo en nuestro actual Colegio
San José.
Después de una vida plena, con bastante similitud a la de Teresa de
Jesús, muere Matilde el 17 de diciembre de 1.902.
La Madre Matilde Téllez, fué beatificada por el Papa Juan Pablo II en Roma, el 21 de marzo de 2004. La ciudad de Cáceres, en reconocimiento a su labor, le dedicó una calle en una zona de nueva urbanización.
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