DELEGACIÓN DIOCESANA DE CATEQUESIS
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ESTATUTO Y DIRECTORIO
DEL CATEQUISTA
EN LA DIÓCESIS DE CORIA-CÁCERES
APROBACIÓN Y PRESENTACIÓN DEL ESTATUTO
Y DIRECTORIO DE CATEQUISTAS EN LA DIÓCESIS DE CORIA-CÁCERES
La evangelización es la tarea fundamental de la Iglesia, "su dicha y vocación propia, su identidad más profunda" (E.N.14).
Dentro del proceso evangelizador, la catequesis constituye un capítulo de singular importancia en el crecimiento y madurez de la fe. Pero ésto sólo será alcanzable si se cuenta con catequistas que, bien acompañados por sus pastores, cuidan con esmero la formación y conversión propia, si su ministerio es sostenido y alimentado por una vida orante y sacramental, si va avalado por el testimonio del compromiso cristiano.
Tal es la finalidad que pretenden el Estatuto y Directorio del Catequista que, tras fraguar en un largo proceso de análisis y reflexión por parte de los mismos catequistas y del Consejo del Presbiterio, hoy apruebo y presento con gozo y esperanza a nuestra Iglesia de Coria-Cáceres.
Pastores y catequistas encontrarán bien definidas en el presente Estatuto y Directorio la naturaleza de la catequesis en sus niveles y dimensiones, cuáles son la identidad y misión del catequista, qué pedagogía reclama y qué formación exige su tarea: los criterios, en consecuencia, a tener en cuenta, para un ejercicio fecundo de tan digno ministerio eclesial.
Al presentar tan preciosa Guía, quiero expresar mi gratitud, en nombre del Señor, a cuantos, jóvenes y adultos, de uno y otro sexo, prestan tan precioso e insustituible servicio a la fe de sus termanos en la Iglesia diocesana. Si es, como espero, convenientemente estudiada y asimilada, nuestras parroquias contarán con un plantel de catequistas capaces de hacer posible que nuestra Iglesia dé un paso decisivo en la reevangelización de nuestro pueblo y se disponga a encarar con rejuvenecido vigor la singladura del Tercer Milenio.
En Cáceres, a 4 de Octubre de 1.996
CIRIACO BENAVENTE MATEOS
Obispo de Coria-Cáceres
SIGLAS UTILIZADAS
AA. = "Apostolicam actuositatem".
Decreto sobre el apostolado de los seglares.Concilio Vaticano II
AG. = "Ad Gentes".
Decreto sobre la actividad misionera de la iglesia.Conc. Vat. II
CA. = "Catequesis de adultos".
Orientaciones pastolares. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis 1990.
CC. = "La Catequesis de la Comunidad".
Orientaciones pastorales para la catequesis en España hoy. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis.1983.
CF. = "El catequista y su formación".
Orientaciones pastorales. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis. 1985.
CT. = "Catechesi tradendae".
Exhortación apostólica de Juan Pablo II sobre la catequesis hoy. 1979.
DCG.= "Directorium Catechisticum Generale".
Directorio general de pastoral catequética.Sagrada Congregación del Clero.1971
DV. = "Dei Verbum".
Constitución dogmática sobre la divina revelación.Conc. Vat. II
EN. = "Evangelii nuntiandi".
Exhortación apostólica de Pablo VI sobre la evangelización del mundo comtemporáneo. 1975
GS. = "Gaudium et spes".
Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Conc. Vat. II.
LG. = "Lumen gentium".
Constitución dogmática sobre la iglesia. Conc. Vat. II
INDICE
‑PROLOGO.
‑CAPITULO I.LA REALIDAD DE LOS CATEQUISTAS EN NUESTRA DIOCESIS
‑CAPITULO II.LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA.
1.‑ La Catequesis en el conjunto de la Evangelización.
2.‑ Naturaleza de la Catequesis.
3.‑ Las tareas de la Catequesis.
4.‑ La Catequesis tarea esencial de la Iglesia.
‑CAPITULO III.EL MINISTERIO CATEQUETICO.
1.‑ Es un servicio realizado de modo conjunto.
2.‑ Es un servicio público de la Iglesia.
3.‑ Tiene un carácter propio bien definido
‑CAPITULO IV. EL CATEQUISTA.
1.‑ LA IDENTIDAD DEL CATEQUISTA.
1.1.‑El catequista es un cristiano.
1.2.‑Llamado por Dios.
1.3.‑Partícipe de la misión de Jesús, Maestro.
1.4.‑Movido por el Espíritu Santo.
1.5.‑Con sentido eclesial.
1.6.‑Al servicio de los hombres.
1.7.‑Dotado de unas cualidades peculiares.
2.‑ LAS TAREAS DEL CATEQUISTA.
2.1.‑Inicia en el conocimiento orgánico y sistemático del Misterio de Cristo.
2.2.‑Inicia en la vida evangélica.
2.3.‑Inicia en la oración y en la experiencia religiosa.
2.4.‑Inicia en el compromiso apostólico y misionero.
2.5.‑En nuestra situación actual asume, a veces, la tarea de suscitar la fe inicial.
2.6.‑Es educador de base.
2.7.‑Es educador integral.
2.8.‑Realiza una tarea de vinculación.
3.‑ EL ESTILO PEDAGOGICO DEL CATEQUISTA.
‑La pedagogía del catequista se inspira en la pedagogía de Dios:pedagogía del don, de la encarnación, de los signos, liberadora.
‑Consecuencias concretas.
4.‑ LA FORMACION DE LOS CATEQUISTAS.
4.1.‑Su necesidad.
4.2.‑Características de esta formación.
4.3.‑Dimensiones o contenidos de la formación.
4.4.‑Cauces para la formación.
‑CAPITULO V.‑CRITERIOS A TENER EN CUENTA PARA SER CATEQUISTA EN LA
DIOCESIS.
1.‑En relación a su madurez humana.
2.‑Vida y experiencia cristiana.
3.‑El "equipaje" doctrinal.
4.‑La capacitación pedagógica.
5.‑Motivaciones para ser catequista.
‑CAPITULO VI.‑OPCIONES DIOCESANAS SOBRE LA CATEQUESIS Y EL CATEQUISTA.
‑CAPITULO VII.‑ANEXOS.
PRÓLOGO
"Catequistas para los tiempos nuevos". Esta sería la respuesta si se nos preguntase el por qué de este nuevo Estatuto y Directorio en la Diócesis. Vivimos tiempos nuevos que exigen ser leidos con ojos de fe para que la Iglesia entera pueda ser "luz puesta en lo alto de un monte" y "sal no desvirtuada" para los hombres de hoy.
¿Cuáles son los "signos de los tiempos" que debemos interpretar? ¿Cuál es el "momento cultural" qué vivimos?.
Parece que la Iglesia está tomando conciencia de que nos encontramos en una "situación de misión". El Papa la ha convocado a una "Nueva Evangelización". Los teólogos hablan de un verdadero "Kairós". ¿Tendremos los ojos abiertos?.
Para España tres aspectos parecen resaltarse y que inciden muy directamente en la evangelización y en el tipo de catequistas que se necesitan.
Un aspecto es la CRISIS ECONOMICA y, como consecuencia, el sufrimiento y frustaciones personales y familiares que provoca.
"La Iglesia necesita, ante esta situación, catequistas cargados de un hondo sentido social, capaces de formar cristianos que sepan inocular el fermento dinamizador del Evangelio en medio de la crisis social y económica que vivimos" (Ricardo Lázaro. Ponencia sobre "Principios inspiradores en la formación de catequistas".XIX Jornadas Nacionales de Catequesis).
Un segundo aspecto es la OPCION DEMOCRATICA elegida por los españoles a partir de 1975:pluralismo de ideas, valores, criterios, etc...
Esto nos exige un nuevo modo de presencia y el acostumbrarnos a vivir con personas y grupos que no comparten nuestra fe, ni nuestros criterios morales.
"La Iglesia necesita catequistas "firmes en su propia identidad cristiana" (CT.56), sin complejos y con el orgullo de ser cristianos. Han de ser capaces de educar a unos cristianos que sepan confesar su fe y dar razón de su esperanza en medio de unas ideas y unos valores muchas veces contrarios o simplemente diversos de la fe" (Idem).
El tercer rasgo es la implantación de la llamada CIVILIZACION DEL CONSUMO que impulsa al hombre a tener más y no a ser. Las preguntas últimas sobre el sentido profundo de la vida tienden a hacerse insignificantes, intranscendentes. Aparecen así fenómenos nuevos generalizados: ateísmo, agnosticismo, indiferencia religiosa...
"La Iglesia necesita catequistas imbuidos de un hondo sentido religioso, con expericencia de fe madura, con un fuerte sentido de lo transcendente, capaces de responder a la inquietud humana más honda, a la "sed de absoluto" que anida en todo hombre y que está adormecida" (Idem).
Intentamos con este Estatuto y Directorio ofrecer unos datos doctrinales y unos criterios mínimos que sirvan de referencia para todos los cristianos que son o quieren ser catequistas en la Diócesis y que ayuden a discernir a los responsables parroquiales y diocesanos a quiénes invitar y a quiénes no, en nombre de la Iglesia, a participar en esta tarea.
Queremos también que los datos que aquí se ofrecen puedan servir como instrumento válido para la formación de nuestros catequistas. Aquí no presentamos más que un esquema, pero éste puede irse profundizando con la utilización de los documentos eclesiales en los cuales los temas se tratan con mayor amplitud y que van siendo citados a lo largo de la exposición.
Los textos enmarcados y en negrita contienen las convicciones y compromisos catequéticos de la iglesia diocesana.
I.-LA REALIDAD DE LOS CATEQUISTAS EN NUESTRA DIOCESIS.
Parece conveniente y necesario que, antes de señalar posibles acciones pastorales con los catequistas de nuestra Diócesis, conozcamos, al menos sintéticamente, cuál es su realidad actual. Ello nos ayudará a comprender el por qué de las acciones propuestas y a entender también éstas como respuesta pastoral a la realidad detectada.
Los datos que aquí se exponen son el fruto de la reflexión que, en los dos últimos cursos (94‑95/95‑96), han hecho los sacerdotes y catequistas de la Diócesis y que sirvieron de base para la elaboración de dos ponencias presentadas al Consejo del Presbiterio en sus sesiones de Noviembre de 1995 y Mayo de 1996.
Según estos datos el PERFIL MEDIO DEL CATEQUISTA DIOCESANO ES ESTE:
‑Es muy importante‑aunque no suficiente‑ el número de cristianos implicados en la tarea catequética: unos 1500. De ellos más de una tercera parte son jóvenes.
‑Son personas que pertenecen a un amplio abanico social: religiosos/as, amas de casa, titulados universitarios, obreros, maestros, estudiantes...
‑La mayoría son mujeres. Los hombres sólo ocupan un 15 o 20%.
‑La gran mayoría son seglares. La catequesis se sitúa así en uno de los campos preferentes donde el laico desarrolla sus responsabilidades eclesiales.
‑Es justo destacar el alto número de catequistas provenientes de ámbitos populares:amas de casa, madres catequistas...ya que su misma extracción social les facilita la conexión con los catequizandos.
‑Es justo destacar también el buen número de religiosas. En muchas comunidades son ellas las responsables y animadoras de todo el trabajo catequético.
‑Es alto también el número de maestros/as en activo o jubilados, por lo que significa de dedicación y preparación pedagógica.
‑La mayoría son catequistas de infancia. Faltan catequistas de jóvenes y sobre todo de adultos, discapacitados, y tercera edad.
‑Los catequistas son conscientes de que están realizando su trabajo en medio de un auténtico desamparo social y de que su trabajo no es suficientemente valorado, incluso dentro de la comunidad cristiana.
‑La madurez humana (responsabilidad en la tarea, equilibrio y estabilidad emocional...) es considerada buena por los sacerdotes y por ellos mismos en general aunque se constate también bastante inmadurez, sobre todo en el mundo juvenil.
‑Se aprecia también falta de estabilidad en la tarea: bastantes catequistas suelen dedicar de uno a tres años y luego abandonan. No parece que hayan asumido la tarea de catequizar como servicio estable y permanente en la Iglesia.
‑Aparece bastante clara en los catequistas la consciencia de que en el origen de su vocación está Dios que actúa por mediaciones y que su tarea en la Iglesia es consecuencia de su realidad de bautizados.
‑La vivencia personal de la fe se considera positiva en general y se expresa en la práctica sacramental, en los compromisos parroquiales y en el testimonio de vida. Un bloque menor de respuestas la considera regular‑media‑baja. Del mundo juvenil se señala que en gran parte no participa en la celebraciones de la fe, sobre todo en la Eucaristía dominical.
‑En lo relativo a su equipaje doctrinal( conocimiento y asimilación personal de los contenidos de fe a transmitir) los sacerdotes y los mismos catequistas lo consideran entre regular,deficiente y superficial en general, aunque hay excepciones.
‑Se valoran positivamente, por parte de los catequistas, las acciones que se están realizando con ellos, pero consideran que no son suficientes y no suficientemente organizadas y coordinadas.
‑En lo referente a su capacitación pedagógica los catequistas confiesan que hacen "lo que buenamente pueden" pero que necesitan un mayor conocimiento y experiencia de técnicas activas que le faciliten el "enganche" con las generaciones actuales. Constatan una dificultad añadida: muchos de los catequizandos les llegan sin que, en el ambiente familiar, se haya hecho una mínima iniciación a la oración y experiencia cristianas.
‑Señalar, por último, la clara consciencia y el deseo expresados por los catequistas de ser ayudados y acompañados en su formación a todos los niveles, para mejor responder a su vocación y tarea en la Iglesia
II.-LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA
1.‑La Catequesis en el conjunto de la Evangelización
"Tengo que anunciar la buena noticia del reinado de Dios...porque para eso he sido enviado" (Lc, 4,43)
Anunciar el reinado de Dios fue la misión de jesús, la pasión que animó toda su vida y a la que dedicó todo su ser.
Esa misma será la misión de la Iglesia, su Cuerpo y su prolongación en el tiempo (LG.5). Atenta a las palabras de su Señor: "Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia a toda criatura" (Mc.16,15) la Iglesia sabe que esa es su razón de ser: ella existe para evangelizar.
La Iglesia realiza su tarea mediante el llamado "Proceso total de la Evangelización". Los elementos de este proceso están ampliamente señalados en el capítulo segundo de la "Evangelii Nuntiandi" y en el número 28 de la "Catequesis de la Comunidad". En síntesis diríamos que la Iglesia, movida por el Espíritu Santo, evangeliza cuando:
‑Anuncia explícitamente el Evangelio a los no creyentes.
‑Da testimonio del Señor con sus obras.
‑Educa en la fe a los que se convierten a El.
‑Celebra la presencia del Señor en los sacramentos.
‑Desarrolla un apostolado activo en los diversos ambientes.
Así entendida la Evangelización tiene tres etapas íntimamente relacionadas:
‑La acción misionera con los no creyentes.
‑La acción catequética con los recién convertidos.
‑La acción pastoral con los fieles de la comunidad.
La Iglesia diocesana considera la catequesis como una de la acciones eclesiales por las cuales realiza la Evangelización.
Entiende y realiza la catequesis presuponiendo ya efectuado el primer anuncio del Evangelio y preparando los cimientos de la comunidad cristiana.
2.‑ Naturaleza de la Catequesis.
Para comprender el carácter peculiar de la catequesis en la Iglesia ninguna definición mejor que la expuesta en CC.34:
"Etapa (o periodo intensivo) del proceso evangelizador en la que se capacita básicamente a los cristianos para entender, celebrar y vivir el Evangelio del Reino, al que han dado su adhesión y para participar activamente en la realización de la comunidad eclesial y en el anuncio y difusión del Evangelio. Esta formación cristiana‑integral y fundamental‑ tiene como meta la confesión de fe".
La peculiaridad de la catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha suscitado la fe y la conversión, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio del conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Jesucristo (CT.19).
La catequesis es un proceso que hace crecer la fe al mismo tiempo que crece la persona. Es un periodo intensivo de formación y de acompañamiento de la persona en su proceso interior de adhesión por la fe y el amor a Jesucristo en la Iglesia. El resultado es una fe madura: personalizada, comunitaria, celebrativa y comprometida=Confesión de fe. Abarca una serie de etapas por las que pasa la persona. Finaliza cuando se han conseguido los objetivos. Nada más lejos pués que entenderla como preparación para los sacramentos exclusivamente.
A) Es responsabilidad de toda la comunidad diocesana ofrecer espacios de maduración de la fe bautismal para todas las edades (niños, jóvenes y adultos) y para las distintas situaciones de las personas (disminuídos psíquicos, etc... ). Esta responsabilidad, así como la preparar catequistas especializados es competencia especial de la Delegación Diocesana de Catequesis.
B) La Iglesia diocesana opta por la catequesis de adultos como forma principal de catequesis " porque esta dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT.43). Esta opción no anula las demas formas de catequesis, siempre necesarias, que se ordenan de alguna manera a la catequesis de adultos (Conf. DCG.20).
3.‑ Las tareas de la catequesis.
La catequesis es "una iniciación cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana" (CT.21).
Son tareas específicas de la catequesis:
A)"Una iniciación orgánica en el conocimiento del Misterio de Cristo y del plan salvador de Dios, con toda su significación vital para la vida del hombre" (CC.85).
B)"Una iniciación en la vida evangélica, en ese estilo de vida que no es más que la vida en el mundo, pero una vida según las bienaventuranzas. Esta educación en las actitudes específicamente cristianas deberá mostrar las consecuencias sociales de las exigencias evangélicas" (CC.87).
C)"Una iniciación en la experiencia religiosa genuina, en la oración y en la vida litúrgica, que eduque para una activa consciente y auténtica participación en la celebración sacramental, no sólo aclarando el significado de los ritos, sino educando el espiritu para la acción de gracias, para la penitencia, para la plegaria confiada, para la captación del significado de los símbolos" (CC.89).
D)Una iniciación en el compromiso apostólico y misionero de la Iglesia. Ha de capacitar a el catecúmeno para una presencia cristiana en la sociedad (participación en la vida profesional, cultural, sindical, política...) (CC.91). Ayudará también al catecúmeno ha tomar conciencia de la posibilidad de participar activamente en tareas intraeclesiales (catequista,animador litúrgico, animador de obras asistenciales..) (CC.92)
A través de estos cuatro caminos los inicialmente convertidos "son introducidos en la vida de FE, de la LITURGIA y de la CARIDAD del Pueblo de Dios" (AG.14). Al mismo tiempo aprenden a "cooperar activamente en la Evangelización y edificación de la Iglesia " (AG.14) y en las "luchas por la justicia y la construcción de la paz" (CT.29).
A)La catequesis diocesana no puede reducirse a una simple transmisión de la "doctrina", sino que ha de incluir y desarrollar:
a)El conocimiento del Misterio de Jesucristo.
b)La vida evangélica.
c)La experiencia religiosa en la oración y en la liturgia.
d)El compromiso evangelizador.
B)Hemos de tener en cuenta las situaciones pastorales nuevas que estamos viviendo en España y en nuestra Diócesis en concreto:
‑Niños, bautizados o no, que llegan a la catequesis parroquial sin haber recibido una mínima iniciación o despertar religioso a la fe.
‑Preadolescentes o adolescentes que titubean en su fe o esquivan la formación religiosa en nombre de su libertad.
‑Adultos que no están libres de tentaciones de duda o abandono de la fe ante un ambiente de indiferencia e incredulidad.
En estos casos la "catequesis" diocesana debe cumplir una tarea que no es específicamente suya:"debe preocuparse no sólo de alimentar y hacer madurar la fe inicial, sino, con la ayuda de la gracia, abrir el corazón, convertir, preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe" (CT.19)
4.‑ La catequesis tarea esencial de la Iglesia.
De lo expuesto hasta aquí se sigue que la catequesis es una tarea necesaria y primordial en la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que sin ella la acción misionera no tendría continuidad y la acción pastoral no tendría raíces y sería superficial.
Por eso la Iglesia "es invitada a consagrar a la catequesis sus mejores recursos en hombres y energías, sin ahorrar esfuerzos, fatigas y medios materiales, para organizarla mejor y formar personal capacitado". (CT.15)
La Iglesia diocesana asume la Catequesis como tarea prioritaria y universal, necesaria y permanente, dentro del proceso de la Evangelización. Por ello se compromete a dedicar a este "ministerio" personas capacitadas y medios suficientes para organizarla y realizarla cada vez mejor. El presente Estatuto y Directorio es una respuesta a esta preocupación pastoral.
III.‑EL MINISTERIO CATEQÉTICO.
El servicio de la catequesis en la Iglesia es uno de los ministerios laicales cuya raiz y fundamento están en los Sacramentos del Bautismo y la Confirmación, por los cuales los fieles participan en el único Sacerdocio de Cristo y en sus funciones real, sacerdotal y profética, ya que por ellos, son "injertados a su Cuerpo" como miembros vivos (Rom.6,4‑5).
"El apostolado de los laicos es una participación en la misma misión salvadora de la Iglesia. Todos están destinados a este apostolado por el Señor mismo a través del Bautismo y Confirmación" (LG.33).
"Por su nuevo nacimiento como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia. El sacramento de la Confirmación les une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fuerza especial del Espíritu Santo. De esta manera se comprometen mucho más como auténticos testigos de Cristo a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG.11).
El ministerio de la catequesis se ejerce pués en la Iglesia no como un capricho u opción personal coyuntural, sino como una consecuencia lógica del hecho de estar bautizados y confirmados. Es una misión irrenunciable de la Iglesia: "Pobre de mí sino no anunciara el Evangelio" (1 Cor.9,16).
Establecido así su fundamento, el ministerio o servicio catequético en la Iglesia tiene estas características:
1.‑Es un servicio realizado de modo conjunto por sacerdotes, religiosos y seglares catequistas, en comunión con el Obispo, desde el carisma y el don recibidos de Dios.
2.‑Es un servicio público de la Iglesia, dotado por ello de un carácter oficial. El Obispo "primer responsable de la catequesis y catequista por excelencia" (CT.63) confía la misión oficial para ejercer la tarea en nombre de la Iglesia.
3.‑Tiene un carácter propio bien definido. Dicha peculiaridad le viene dada por su tarea propia (Conf. 3 del capítulo II de este Estatuto y Directorio).
A)La Iglesia Diocesana reconoce y agradece el servicio desinteresado de los catequistas y ruega a las parroquias y a las comunidades cristianas que valoren en su justa medida este servicio eclesial.
B)Para conseguir este objetivo se proponen las siguientes acciones:
1.‑En el ámbito parroquial:
‑Celebrar el comienzo del curso catequético con el rito del "envío de los c atequistas".
‑Concienciar a la comunidad sobre la importancia de la catequesis, mediante información constante de lo que se está haciendo con los catequizandos, organizando encuentros sistemáticos con los padres por niveles, valorando la figura del catequista en homilias y predicaciones...
2.‑En el ámbito arciprestal:
‑Instituir el "Día arciprestal del Catequista".
‑Continuar realizando y fortalecer todo lo que pueda realizarse a nivel de arciprestazgo: encuentros periódicos de catequistas, fondo económico común para biblioteca, material audiovisual, etc...
3.‑En el ámbito diocesano:
‑Organizar la Delegación diocesana de manera que en cualquier momento pueda estar cercana a las situaciones pastorales y personales de los catequistas que se van produciendo.
‑Asegurar todos los años en "Encuentro Diocesano de catequistas", con la presencia del señor Obispo que apoye y anime.
‑Organizar la celebración anual diocesana del "Día del catequista", facilitando para ello los materiales oportunos.
‑Apoyar e impulsar todas aquellas acciones que, en cualquier nivel, potencien y valoricen la figura del catequista en las comunidades.
IV.‑EL CATEQUISTA.
1.‑La identidad del catequista
"El catequista es un cristiano llamado por Dios para este servicio. Ha de ejercerlo conforme al modelo que le ofrece Jesús, Maestro. Movido por el Espíritu Santo lleva a cabo su tarea con una espiritualidad peculiar. Desde su vinculación a la Iglesia realiza un acto eclesial que es, al mismo tiempo, un servicio a los hombres, lo que le hace estar constantemente abierto a sus gozos y preocupaciones"(CF.47).
1.1.‑El catequista es un cristiano.
Ha de tener muy clara cuál es la identidad del cristiano para conocerla, vivirla y anunciarla. Cristiano es aquella persona que:
A)Cree en Dios Padre y como hijo agradecido acoge su Palabra en la fe y en el amor, esforzándose en hacerla luz para su vida y para la de los demás (Rom.8,15;Gal.4,6;Jn.1.12;1 Jn.3,1).
B)Cree en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre por obra del Espíritu Santo. Se siente redimido por El y acepta la vida evangélica que nos ha presentado, cuyas exigencias aparecen en el Sermón de la Montaña (Mt.5;Gal.4,19).
C) Por ello su comportamiento y sus actitudes en la vida cotidiana son coherentes con la moral cristiana que nos ha ofrecido Jesucristo. (AA.4)
D) Cree en la Iglesia, "misterio, comunión y misión". Participa en la oración y en los sacramentos de la Iglesia, especialmente en la Eucaristía, fuente y raiz de toda vida cristiana.
E)Se compromete en la transformación del mundo y de sus estructuras desde el Evangelio y participa en la liberación integral de los pobres y necesitados. (Is.61,1;Lc.4,18)(AA.4)
Los catequistas diocesanos han de conocer, interiorizar y vivir su condición de cristianos, dando testimonio de ello ante los demás.
1.2.‑El catequista es llamado por Dios.
La vocación del catequista tiene su origen en un llamamiento de Dios a determinados cristianos a quienes El quiere confiar la tarea de catequizar por puro amor y gracia (CF.48). Esta llamada del Padre se realiza a través de Cristo en la Iglesia (CF.51).
Dicha llamada llega a través de caminos ordinarios y con ocasión de circunstancias muy diversas. He aquí algunos cauces y signos por medio de los cuales ‑mediaciones‑ toma cuerpo esa llamada:
‑Las necesidades de catequización que tiene una comunidad determinada.
‑El llamamiento interior para asumir esta tarea, unido a unas cualidades requeridas.
‑El llamamiento personalizado de la autoridad eclesial que, previo discernimiento, confiere la misión de catequizar (CF.82).
Los responsables parroquiales invitarán a los jóvenes y adultos diocesanos a que descubran la llamada que Dios pueda dirigirles, acompañándoles en esta búsqueda y discernimiento.
1.3.‑Partícipe de la misión de Jesús, Maestro.
El catequista, al aceptar la llamada de Dios, participa y prolonga la misión de Jesús, el primer evangelizador. (EN.7) sigue e imita a Jesús como Maestro. La persona de Jesús y su ministerio constituye para el catequista el modelo determinante de toda su tarea. He aquí algunos rasgos del magisterio de Jesús:
A)Jesús actúa como catequista de sus discípulos, a quienes dedica una "enseñanza especial" más profunda (Mc.4,34). Mediante esta catequesis Jesús les introduce en la Buena Noticia:
‑Les enseña a escuchar la Palabra de Dios.
‑Les muestra el pecado de los hombre y la necesidad de convertirse a Dios.
‑Les enseña a orar.
‑Comparte con ellos su propia misión.
Siguiendo de cerca a Jesús, los catequistas han de educar también en todas las dimensiones de la vida cristiana.
B)Jesús vive en su propia persona el "misterio pascual": pasión‑ muerte‑ resurrección. Se convierte así en "signo" para cualquier discípulo que quiera seguirle, ya que "el discípulo no es más que su maestro" (Mt.10,17‑20 y 24).
Los catequistas diocesanos han de tener muy presente que la transmisión del Evangelio pasa por la cruz y que deben seguir a Jesús cargados con ella. Han de asumir el rechazo, la incomprensión, el sufrimiento y la indiferencia actuales como algo íntimamente unido al servicio del Evangelio, pero conscientes también de que el sufrimiento y la muerte no son la última palabra para el que anuncia el Evangelio. Junto a la cruz, el catequista anuncia la resurrección (Act.2,36).
1.4.‑Movido por el Espíritu Santo.
El catequista está constantemente abierto a la acción del Espíritu que tiene lugar en el corazón de los catequizandos y en su propio espíritu (CF.57)
A)Abierto a la acción del Espíritu en los fieles. El es el Maestro interior, que, más allá de la palabra del catequista, hace comprender a los hombres el significado hondo del Evangelio, anticipándose a veces a las misma acción apostólica (Act.10,44‑47;11,15;15,18).
La realidad de esta acción del Espíritu en el grupo de catequizandos obliga al catequista a tener una permanente actitud de respeto hacia ellos mismos (EN.79), sin frenar nada pero también sin atropellar los distintos ritmos de las personas.
B)Abierto a la acción del Espíritu en si mismo. El catequista descubre la acción del Espíritu dentro de si mismo (Gal.4,6;Rom.8,15‑16 y 26) como fuente de la espiritualidad exigida por su tarea (CF.61).
Toda espiritualidad cristiana se sustenta en las virtudes teologales (AA.3) en los catequistas estas virtudes tienen un matiz especial:
a)La fe del catequista se alimenta de la sustancia viva del Evangelio ya que su tarea básica es anunciar al Señor y promover la adhesión gozosa a El.
b)La esperanza del catequista le lleva a asumir y dar sentido al sufrimiento provocado por las malas disposiciones ante el anuncio del Evangelio, la falta de fe, los contrasignos de la comunidad, el ambiente de indiferencia...
c)El amor del catequista se dirige de forma preferencial a sus catequizandos a los que quiere con un amor entrañable como "plantas" a él especialmente encomendadas por la Iglesia. Este mismo amor le llevará a saber y discernir las distintas situaciones de fe de los catequizandos, respondiendo a ellas de forma personalizada.
d)La espiritualidad del catequista se nutre en la oración y en la comtemplación (CF.66), ya que necesita escuchar largo y tendido a Dios, de quien va a hablar luego.
A) La Delegación Diocesana de Catequesis elaborará los contenidos básicos de la espiritualidad del catequista, así como los medios a través de los cuales se viva esa espiritualidad.
B)Los responsables parroquiales acompañarán a los catequistas en la formación y en la vivencia de su espiritualidad peculiar.
1.5.‑Con sentido eclesial.
La vocación del catequista tiene una profunda dimensión eclesial. En efecto:
A)Está entroncado en una tradición viva. La tarea que realiza participa de la propia misión de Jesús y se remonta a la Iglesia apostólica (2 Tes.2,15). El catequistas es, por tanto, testigo y eslabón de una tradición que deriva de los apóstoles (DV.8).
B)Está inserto en la comunidad cristiana y en una comunidad concreta:aquella que le confía la tarea pública y oficialmente. No puede pués ser un evangelizador que actúa "por libre". Al catequizar actúa como portavoz de la Iglesia, transmitiendo la fe que ella cree, celebra y vive.
C)Es corresponsable en la tarea evangelizadora y no mero colaborador de los presbíteros, ya que la responsabilidad de educar en la fe es compartida por todos los miembros de la Iglesia, según los carismas con que el Espirítu ha enriquecido a cada uno (1 Cor.12,4‑11).
A)Los catequistas amarán a la Iglesia y a su comunidad cristiana inmediata con sus luces y sus sombras, sintiéndose en ella miembros adultos y creyentes, activos y corresponsables.
B)Los presbíteros diocesanos fomentarán la participación co‑responsable de los catequistas en este "ministerio" eclesial.
1.6.‑Al servicio de los hombres.
Hombre de Iglesia y en comunión cordial con ella el catequista está abierto también a los problemas del hombre de nuestro tiempo (GS.1) así como a la persona concreta del catequizando a quien sirve (CF.74).
A)Apertura del catequista a los "signos de los tiempos". Para que el Evangelio que transmite sea de verdad interpelación y respuesta actualizada al hombre necesita estar atento, tener los ojos abiertos, para descubrir los problemas, los deseos, las preguntas, los gozos y los fracasos del hombre y del entorno social donde vive (EN.75).
B)Al servicio de la maduración personalizada de la fe. La acción catequética es un servicio educativo a unos hombres concretos. Debe pués el catequista realizar su tarea atento no sólo al mensaje del Evangelio sino también al hombre a quien aquel va destinado. De ahí la necesidad de catequistas que conozcan a las personas, respeten sus ritmos interiores y den respuestas a sus interrogantes más profundos.
1.7.‑Dotado de unas cualidades peculiares.
Ejercer el " ministerio" catequético requiere:
A)Ser testigo de la fe. Esto es:
‑Ser creyente con una auténtica experiencia de Dios, a quien anuncia, y una síntesis clara de la fe cristiana.
‑Ser profeta en el mejor sentido etimológico de termino, ya que no habla en nombre propio, sino en nombre de Dios y de la Iglesia.
B)Con madurez humana adquirida o en vías de ser alcanzada:
‑Poseer una estabilidad emocional.
‑Tener equilibrio psicológico.
‑Ser responsable y coherente en sus acciones.
‑Ser sociable:capacidad de relación, comunicación, escucha, diálogo...
C)Ser pedagogo:
"La formación queda completada cuando el catequista es capaz de elegir el modo más apto para comunicar el mensaje evangélico a grupos y personas que se encuentran siempre en situaciones diversas y particulares"(DCG.111)
D)Capacidad de análisis y de sentido crítico.
El catequista ha de procurar alcanzar una cierta capacidad de análisis y de síntesis, a la vez que un sentido crítico de la realidad y de cultura que le envuelve para descubrir en ella los signos de la presencia de Dios, así como los antivalores que están en contraste con el Evangelio (Jn.15,18‑20).
Por ello deberá situarse a una "cierta distancia crítica" ante la misma realidad y tener como criterio permanente de discernimiento el Evangelio de Jesucristo, interpretado en la tradición viva de la Iglesia.
Todo ello en orden a evangelizar la cultura y las culturas del hombre, a transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, las líneas determinantes, los centros de interés, los modelos de vida...(CC.28)
E)Cultiva su formación de forma permanente.
Porque es consciente de sus limitaciones y de la necesidad de "estar el día" para mejor responder a las nuevas situaciones siempre cambiantes. Para ello participará en los espacios formativos que la Delegación Diocesana de Catequesis y la parroquia le ofrece.
2.-Las Tareas del catequista
Siendo el catequista un cristiano llamado por Dios, a través de la Iglesia, para realizar el servicio de la catequesis, sus tareas no pueden ser otras que las ya señaladas para la misma catequesis (Conf.capítulo II de este Directorio). Por lo tanto el catequista:
2.1.‑Inicia en el conocimiento orgánico y sistemático del Misterio de Cristo. Orgánico porque procura dar unidad, jerarquizando las verdades, a los diversos elementos del mensaje cristiano. Sistemático porque sigue un programa articulado.
2.2.‑Inicia en la vida evangélica, invitando al catecúmeno a vivir según los valores y actitudes de Jesús el Señor.
2.3.‑Inicia en la experiencia religiosa. La catequesis se convierte así en una "escuela de oración" personal y comunitaria en la que los catequizandos hacen la experiencia del encuentro gozoso con Dios y con los hermanos.
2.4.‑Inicia en el compromiso apostólico y misionero. El catequista ha de poner de relieve la obligación que tienen los laicos cristianos de ser testigos de Jesucristo y de su Evangelio en los ámbitos de la vida pública, promoviendo los valores de la vida, de la paz, de la justicia, de la solidaridad...
En un clima social de indiferencia e incredulidad, el catequista diocesano tendrá que asumir muchas veces una tarea que no es la suya propia:hacer el primer anuncio del Evangelio, suscitar la fe inicial.
De lo expuesto se siguen tres consecuencias fundamentales:
2.5.‑El catequista es un educador de base:
Siendo la catequesis una tarea por la que "se capacita básicamente al creyente para entender,celebrar y vivir el Evangelio"(CC.34), el catequista es un educador básico de la fe, el que inicia a la vida de la fe. A él le toca poner los cimientos de la personalidad creyente. La tarea de "profundización" es propia de otras acciones pastorales posteriores.
Cuando los catequizandos son niños el catequista, en nombre de la Iglesia, alimenta y hace crecer al que ha sido engendrado a la vida sobrenatural por la fe y el Bautismo.
Cuando los catequizandos son adultos el catequista se centra en la transmisión de las certezas sólidas e inconmovibles de la fe y en la educación de los valores evangélicos fundamentales (CA.226)
2.6.‑El catequista es un educador integral.
La formación básica que proporciona el catequista afecta a todas las dimensiones de la vida cristiana:es un maestro de vida cristiana y ayudará al catecúmeno a ir creciendo hasta alcanzar la "estatura" de Cristo y a estar así dispuesto a "dar razón de su esperanza a todo el que le pida explicaciones" (1.Ped.3,15)
2.7.‑El catequista realiza una tarea de vinculación.
Trabaja por lograr que el catequizando sea uno con Jesucristo en valores, comportamientos y actitudes de modo que se cumpla en él lo experimentado por Pablo:"ya no soy yo,es Cristo quien vive en mí". Desde el Señor, se unirá a Dios, a la Iglesia y al mundo.
3.‑El estilo pedagógico del catequista.
"Dios, al revelarse a los hombres, ha utilizado una pedagogía que constituye el modelo de referencia para la catequesis" (CC.206;CT.58)
He aquí algunos de los rasgos que deben inspirar el "estilo" o "talante" peculiares del catequista en su tarea:
‑Una pedagogía del don:Dios se entrega, se regala gratuitamente. La fe es un don de Dios al que responde libremente el hombre. La catequesis ejerce una acción mediadora entre Dios y el catequizando:facilita el encuentro y pone en disposición de dar una respuesta amorosa a Dios que se entrega.
‑Una pedagogía de la encarnación según la cual Dios "condesciende" y adapta su ser entero a la condición histórica del hombre, ser sujeto al tiempo y al espacio (S. Juan Crisóstomo "In Genesim" 3,8 ;DV.13)
‑Una pedagogía de signos, exigida por la realidad de Dios a quien no podemos ver cara a cara. Nuestro acceso a Dios tiene que hacerse a través de "mediaciones", indirectamente. De ahí la importancia del lenguaje de los signos que "nos lleva del hecho al misterio, de lo visible a lo invisible, del signo a lo transcendente" (CC.218).
‑Una pedagogía liberadora. Toda la Historia de la Salvación es una historia de liberación de la ley, del pecado y de la muerte.
Inspirándose en esta pedagogía divina el catequista diocesano realiza su servicio:
‑Desde la credibilidad: como Jesús, que empezó a hacer y enseñar, el catequista se esfuerza en hacer creible lo que anuncia por medio del testimonio de su vida, signo y "palabra visible".
‑Desde la amabilidad: el catequista sabe que lo que anuncia es la mejor noticia que puede recibir el hombre, ya que es su salvación. Por ello ha de ofrecerla con gozo y alegría.
‑Desde la sencillez para que todos puedan percibir que esa palabra va dirigida a ellos y la puedan entender.
‑Desde la cercanía teniendo en cuenta a las personas concretas que le han encomendado, adaptando su lenguaje y sus métodos para mejor ofrecer el mensaje cristiano que ha recibido, al estilo del Hijo de Dios que, "se hizo verdaderamente uno de los nuestros...excepto en el pecado" (Hebr.4,15;Gs.22).
‑Desde el silencio oracional‑contemplativo. El catequista diocesano ha de ser una persona que prepara y reza sus catequesis, dejándose conducir por el Espíritu, "maestro interior" con cuya luz y fuerza podrá ser testigo del Evangelio. Sólo desde el Espíritu descubrirá que las mejores técnicas sin la presencia del Espíritu no valen para nada.
‑En una actitud constante de servicio y gratuidad. La recompesa del catequista es ante todo poder seguir catequizando.
4.‑La formación de los catequistas.
4.1.‑Necesidad de la formación de los catequistas.
"Cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, necesariamente carecerá de valor. Los mismos instrumentos de trabajo no pueden ser eficaces sino son manejados por catequistas bien formados. Por tanto, la adecuada formación de los catequistas debe preceder a la renovación de los textos y a una más sólida organización de la catequesis" (DCG.108).
Esta necesidad de formación, señalada para cualquier agente de pastoral en la Iglesia y en concreto para los catequistas, fue especialmente resaltada y solicitada en la Asamblea Presbiteral Diocesana de Julio de 1995: "Cuídese la idoneidad y capacitación de los catequistas, ofreciéndoles la formación y el acompañamiento que precisen" (Ponencia sobre el Ministerio Pastoral del Presbítero. Propuesta 12).
La misma preocupación es manifestada por parte de los catequistas diocesanos, en las consultas a ellos dirigidas, cuando piden a los responsables de su formación: "que nos faciliten y se dediquen a una formación permanente y actualizada en contenidos teológicos, morales y pedagógicos".
La Iglesia diocesana considera la formación básica de los catequistas como un requisito imprescindible para ser catequista y realizar el servicio catequético en la diócesis.
4.2.‑Características y contenidos de esta formación:
A)Global: ha de facilitar un conocimiento básico de la Fe, de la Liturgia, de la Moral y de la Oración cristianas, teniendo en cuenta los contenidos del "catecismo de la Iglesia católica" (CATIC), ofrecido como libro de "fuentes de fe".
B)Integral: ha de llegar a renovar el ser, el quehacer y el saber hacer del catequista.
C)Situada: ya que debe atender a unos catequistas que viven en una sociedad concreta en la que han de ser testigos de Jesucristo y de su mensaje evangélico:
‑Ante la crisis económica, deben mostrar un claro e intenso sentido de austeridad y de solidaridad.
‑Ante una sociedad democrática y pluralista, los catequistas deben caracterizarse por el respeto a los demás, por la renuncia a todo privilegio y a servirse del poder humano para realizar su misión.
‑Ante la civilización del dinero y del consumo, el catequista ha de mostrarse como un hombre con profundo sentido religioso, con fuerte sentido crítico ante las cosas y los acontecimientos, capaz de responder a la inquietud humana más honda, a la "sed de absoluto", que existe en todo hombre.
En conformidad con lo expuesto en el apartado anterior, la formación que se ofrezca a los catequistas diocesanos:
A)Potenciará la madurez humana y cristiana del catequista, ayudándole a crecer como persona y a madurar como creyente.
B)Ayudará al catequista a adquirir un conocimiento global de la fe, que le permita tener una adecuada síntesis de la fe cristiana.
C)Ayudará al catequista a alcanzar también un conocimiento adecuado del hombre, de la historia y de la sociedad en la que vive (para nosotros del hombre, la historia y la sociedad extremeños), así como le enseñará a hacer una "lectura creyente" de los signos de los tiempos para poder así transformar esta sociedad desde el Evangelio.
D)Promoverá en el catequista el el sentido eclesial, ayudándole a sentirse Iglesia, a sentir con la Iglesia y a edificar la Iglesia, desde el don recibido y en comunión.
E)Intensificará su capacitación pedagógica mediante:
‑Unas actitudes educativas que reflejen la pedagogía de Dios caracterizada, como ya dijimos, por ser una pedagogía del don, de la encarnación y de los signos.
‑Las técnicas metodológicas necesarias para realizar de forma adecuada el acto catequético:"nuevo ardor, nuevas expresiones, nuevos métodos"(Juan Pablo II).
‑El conocimiento y el empleo adecuado de las realidades que integran el acto de la comunicación (emisor,receptor,mensaje,canal,signos...) y de los diferentes lenguajes (narración, celebración, audiovisual, expresión corporal, símbolos...) (CF.120)
F)Propiciará un clima comunitario y de diálogo. El clima formativo ha de estar impregnado de un sentido comunitario. Esta experiencia ayudará al catequista a saber compartir su fe con otros, a relacionarse en grupo y ‑en el fondo‑ a desarrollar su amor fraterno.
4.3.‑Cauces para la formación de los catequistas.
Existen diversos cauces para impartir la formación de los catequistas. Lo verdaderamente importante es que hagan posible y favorezcan esa formación.
A)La Delegación Diocesana de Catequesis se compromete a seguir coordinando, en lo posible, las acciones formativas existentes e impulsar aquellas otras que sean necesarias y viables.
BLos cauces o espacios más importantes en donde se puede desarrollar la formación de nuestros catequistas son:
a)Ambito parroquial. Por muchas razones parece que es el ugar natural y ordinario en donde el catequista reciba su formación, a través de:
‑La preparación y revisión de las sesiones catequéticas.
‑La "Escuela de Catequistas" parroquial o interparroquial.
‑La "Escuela de Agentes de Pastoral", en donde exista.
‑Cursillos periódicos de sensibilización para quienes comienzan o de profundización de temas catequéticos para catequistas ya en activo.
‑Grupos bíblicos o Movimientos de carácter cristiano, siempre en vinculación con la parroquia.
‑"Escuela de Teología" para Cáceres‑ Ciudad.
b)Ambito arciprestal:
‑"Escuela de Catequistas" arciprestal, en donde sea posible.
‑Cursillos monográficos sobre temas catequéticos.
‑Intercomunicación frecuente:encuentros d catequistas de estudio, comunicación de experiencia, celebración y fiesta fraternas.
‑Creación de las "Coordinadoras Arciprestales de Catequistas", para una mejor organización y una mayor eficacia.
‑"Escuela de Agentes Arciprestal", en donde exista.
c)Ambito diocesano:
‑Reestructuración de la Delegación incorporando a ella representantes arciprestales.
‑Animación y coordinación de todas las acciones formativas.
‑Potenciar y facilitar la oferta de materiales para la formación.
‑Impulsar los encuentros arciprestales diocesanos de catequistas.
V.‑CRITERIOS A TENER EN CUENTA PARA SER CATEQUISTA EN LA DIOCESIS.
Abordamos este capítulo del Estatuto y Directorio proponiendo unos criterios que sirvan de referencia para todos los cristianos que sean o quieran ser catequistas en la Diócesis y que, al mismo tiempo, ayuden a discernir a los responsables parroquiales y diocesanos a quiénes encomendar y a quiénes no la tarea de catequización en las comunidades parroquiales.
Tales criterios se proponen como "ideal‑horizonte", como metas que debemos alcanzar, más que como obligatorios y excluyentes. La obligatoriedad en bloque podría comprometernos a prescindir de muchas personas valiosas, que están en camino de formación.
La prudencia pastoral nos hará, en cada caso, "apretar" o "aflojar" las exigencias concretas, sin "atropellar" a las personas, pero sin perder de vista las metas a alcanzar, exigidas éstas por la dignidad del mensaje y del ministerio catequético y el respeto que merecen los catequizandos. Son realidades que, poco a poco, han de ir siendo comprendidas por los catequistas.
1.‑En relación a su madurez humana:
Personas:
‑Estables de carácter.
‑Equilibradas emocionalmente.
‑Responsables de su actuaciones.
‑Coherentes con sus convicciones personales.
‑Capaces de comunicación, escucha y diálogo.
‑Abiertas a una formación permanente.
‑No individualistas:trabajo y colaboración en grupo.
Edad:
‑Haber alcanzado la mayoría de edad. No entregar un grupo de catequizandos a menores de edad. Estos, mientras la alcanzan, pueden estar siguiendo un proceso de formación, acompañados por catequistas con experiencia. El discernimiento pastoral nos dirá si pueden hacerse excepciones con personas que lo merezcan.
2.‑Vida y experiencia cristiana.
‑Haber hecho una opción clara por Jesucristo y perseverar en ella.
‑Haber completado la Iniciación Sacramental: estar bautizado, confirmado y participar en la Eucaristía dominical, recibiendo con frecuencia la comunión eucarística.
‑Recibir con frecuencia el sacramento de la Penitencia.
‑Mostrar coherencia entre los comportamientos y la fe y moral cristianas.
‑Vivir en comunión efectiva y afectiva con la Iglesia. No "ir por libre" en programaciones y tareas parroquiales.
‑Una experiencia básica de oración y encuentro personal con Dios.
3.‑El "equipaje doctrinal".
‑Tener un conocimiento básico de las verdades cristianas que transmiten y que las acepten personalmente.
‑Suficiente conocimiento, que después se irá profundizando, de la Sagrada Escritura y de la Historia de la Salvación.
‑Conocer los contenidos básicos de la Liturgia y de la Moral cristianas.
‑Estar abiertos y dispuestos a asumir el compromiso de la propia formación permanente ofrecida por la parroquia, el arciprestazgo u otros cauces diocesanos.
4.‑La capacitación pedagógica.
‑Caer en la cuenta de la necesidad de una nueva pedagogía que conecte con los hombres de hoy, al estilo de la pedagogía de Dios. Que vayan adquiriendo y utilizando nuevas técnicas como dinámica de grupos, medios audiovisuales, lenguaje de los símbolos...
‑Preparar y revisar cada sesión de catequesis, individualmente y en grupo, acompañados de sus responsables.
‑Que vayan conociendo paulatinamente la psicología del ser humano y sus sucesivas etapas evolutivas.
‑Para catequistas que comienzan, que hayan estado acompañados al menos un curso por un catequista con más experiencia.
5.‑Motivaciones para ser catequista.
‑Una conciencia, al menos elemental, que después debe profundizarse, de que en el origen de su tarea eclesial está una llamada de Dios que brota de su Bautismo y su Confirmación.
‑Conciencia también de que el servicio de la catequesis es una misión irrenunciable de la Iglesia. No se accede a este servicio pués por gusto o por caprichos coyunturales que, cuando estos desaparecen, se abandona aquel.
A MODO DE SÍNTESIS
Siguiendo las indicaciones de la Comisión Permanente del Consejo del Presbiterio, presidido por el señor Obispo, y con el propósito de facilitar su consulta ofrecemos de modo global las convicciones y compromisos en la diócesis sobre la catequesis y el catequista ya expuestas en el desarrollo de los capítulos de este Estatuto y Directorio.
1.-La catequesis en el conjunto de la Evangelización
La Iglesia diocesana considera la catequesis como una de la acciones eclesiales por las cuales realiza la Evangelización.
Entiende y realiza la catequesis presuponiendo ya efectuado el primer anuncio del Evangelio y preparando los cimientos de la comunidad cristiana.
2.-Naturaleza de la catequesis.
2.1.- Es responsabilidad de toda la comunidad diocesana ofrecer espacios de maduración de la fe bautismal para todas las edades (niños, jóvenes y adultos) y para las distintas situaciones de las personas (disminuídos psíquicos, etc... ). Esta responsabilidad, así como la preparar catequistas especializados es competencia especial de la Delegación Diocesana de Catequesis.
2.2.-La Iglesia diocesana opta por la catequesis de adultos como forma principal de catequesis " porque esta dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT.43). Esta opción no anula las demas formas de catequesis, siempre necesarias, que se ordenan de alguna manera a la catequesis de adultos (Conf. DCG.20).
3.-Las tareas de la catequesis.
3.1.- La catequesis diocesana no puede reducirse a una simple transmisión de la "doctrina", sino que ha de incluir y desarrollar:
a) El conocimiento del Misterio de Jesucristo.
b) La vida evangélica.
c)La experiencia religiosa en la oración y en la liturgia.
d)El compromiso evangelizador.
3.2.- Hemos de tener en cuenta las situaciones pastorales nuevas que estamos viviendo en España y en nuestra Diócesis en concreto:
‑Niños, bautizados o no, que llegan a la catequesis parroquial sin haber recibido una mínima iniciación o despertar religioso a la fe.
‑Preadolescentes o adolescentes que titubean en su fe o esquivan la formación religiosa en nombre de su libertad.
‑Adultos que no están libres de tentaciones de duda o abandono de la fe ante un ambiente de indiferencia e incredulidad.
En estos casos la "catequesis" diocesana debe cumplir una tarea que no es específicamente suya:"debe preocuparse no sólo de alimentar y hacer madurar la fe inicial, sino, con la ayuda de la gracia, abrir el corazón, convertir, preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe" (CT.19)
4.-La cateqesis tarea esencial de la Iglesia.
La Iglesia diocesana asume la Catequesis como tarea prioritaria y universal, necesaria y permanente, dentro del proceso de la Evangelización. Por ello se compromete a dedicar a este "ministerio" personas capacitadas y medios suficientes para organizarla y realizarla cada vez mejor. El presente Estatuto y Directorio es una respuesta a esta preocupación pastoral.
5.-El ministerio catequético.
5.1.- La Iglesia Diocesana reconoce y agradece el servicio desinteresado de los catequistas y ruega a las parroquias y a las comunidades cristianas que valoren en su justa medida este servicio eclesial.
5.2.- Para conseguir este objetivo se proponen las siguientes acciones:
A.‑En el ámbito parroquial:
‑Celebrar el comienzo del curso catequético con el rito del "envío de los catequistas".
‑Concienciar a la comunidad sobre la importancia de la catequesis, mediante información constante de lo que se está haciendo con los catequizandos, organizando encuentros sistemáticos con los padres por niveles, valorando la figura del catequista en homilias y predicaciones...
B.‑En el ámbito arciprestal:
‑Instituir el "Día arciprestal del Catequista".
‑Continuar realizando y fortalecer todo lo que pueda realizarse a nivel de arciprestazgo:encuentros periódicos de catequistas, fondo económico común para biblioteca, material audiovisual, etc...
C.‑En el ámbito diocesano:
‑Organizar la Delegación diocesana de manera que en cualquier momento pueda estar cercana a las situaciones pastorales y personales de los catequistas que se van produciendo.
‑Asegurar todos los años en "Encuentro Diocesano de catequistas", con la presencia del señor Obispo que apoye y anime.
‑Organizar la celebración anual diocesana del "Día del catequista", facilitando para ello los materiales oportunos.
‑Apoyar e impulsar todas aquellas acciones que, en cualquier nivel, potencien y valoricen la figura del catequista en las comunidades.
6.-La identidad del catequista.
6.1.-Los catequistas diocesanos han de conocer, interiorizar y vivir su condición de cristianos, dando testimonio de ello ante los demás.
6.2.-Los responsables parroquiales invitarán a los jóvenes y adultos diocesanos a que descubran la llamada que Dios pueda dirigirles, acompañándoles en esta búsqueda y discernimiento.
6.3.-Los catequistas diocesanos han de tener muy presente que la transmisión del Evangelio pasa por la cruz y que deben seguir a Jesús cargados con ella. Han de asumir el rechazo, la incomprensión, el sufrimiento y la indiferencia actuales como algo íntimamente unido al servicio del Evangelio, pero conscientes también de que el sufrimiento y la muerte no son la última palabra para el que anuncia el Evangelio. Junto a la cruz, el catequista anuncia la resurrección (Act.2,36).
6.4.- La Delegación Diocesana de Catequesis elaborará los contenidos básicos de la espiritualidad del catequista, así como los medios a través de los cuales se viva esa espiritualidad.
Los responsables parroquiales acompañarán a los catequistas en la formación y en la vivencia de su espiritualidad peculiar.
6.5.-Los catequistas amarán a la Iglesia y a su comunidad cristiana inmediata con sus luces y sus sombras, sintiéndose en ella miembros adultos y creyentes, activos y corresponsables.
Los presbíteros diocesanos fomentarán la participación co‑responsable de los catequistas en este "ministerio" eclesial.
7.-Las tareas del catequista.
En un clima social de indiferencia e incredulidad, el catequista diocesano tendrá que asumir muchas veces una tarea que no es la suya propia:hacer el primer anuncio del Evangelio, suscitar la fe inicial.
8.-El estilo pedagógico del catequista.
Inspirándose en esta pedagogía divina el catequista diocesano realiza su servicio:
‑Desde la credibilidad: como Jesús, que empezó a hacer y enseñar, el catequista se esfuerza en hacer creible lo que anuncia por medio del testimonio de su vida, signo y "palabra visible".
‑Desde la amabilidad: el catequista sabe que lo que anuncia es la mejor noticia que puede recibir el hombre, ya que es su salvación. Por ello ha de ofrecerla con gozo y alegría.
‑Desde la sencillez para que todos puedan percibir que esa palabra va dirigida a ellos y la puedan entender.
‑Desde la cercanía teniendo en cuenta a las personas concretas que le han encomendado, adaptando su lenguaje y sus métodos para mejor ofrecer el mensaje cristiano que ha recibido, al estilo del Hijo de Dios que, "se hizo verdaderamente uno de los nuestros...excepto en el pecado" (Hebr.4,15;Gs.22).
‑Desde el silencio oracional‑contemplativo. El catequista diocesano ha de ser una persona que prepara y reza sus catequesis, dejándose conducir por el Espíritu, "maestro interior" con cuya luz y fuerza podrá ser testigo del Evangelio. Sólo desde el Espíritu descubrirá que las mejores técnicas sin la presencia del Espíritu no valen para nada.
‑En una actitud constante de servicio y gratuidad. La recompensa del catequista es ante todo poder seguir catequizando.
9.-La formación de los catequistas.
9.1.-La Iglesia diocesana considera la formación básica de los catequistas como un requisito imprescindible para ser catequista y realizar el servicio catequético en la Diócesis.
9.2.-En conformidad con lo expuesto en el apartado anterior, la formación que se ofrezca a los catequistas diocesanos:
A)Potenciará la madurez humana y cristiana del catequista, ayudándole a crecer como persona y a madurar como creyente.
B)Ayudará al catequista a adquirir un conocimiento global de la fe, que le permita tener una adecuada síntesis de la fe cristiana.
C)Ayudará al catequista a alcanzar también un conocimiento adecuado del hombre, de la historia y de la sociedad en la que vive (para nosotros del hombre, la historia y la sociedad extremeños), así como le enseñará a hacer una "lectura creyente" de los signos de los tiempos para poder así transformar esta sociedad desde el Evangelio.
D)Promoverá en el catequista el el sentido eclesial, ayudándole a sentirse Iglesia, a sentir con la Iglesia y a edificar la Iglesia, desde el don recibido y en comunión.
E)Intensificará su capacitación pedagógica mediante:
‑Unas actitudes educativas que reflejen la pedagogía de Dios caracterizada, como ya dijimos, por ser una pedagogía del don, de la encarnación y de los signos.
‑Las técnicas metodológicas necesarias para realizar de forma adecuada el acto catequético:"nuevo ardor, nuevas expresiones, nuevos métodos"(Juan Pablo II).
‑El conocimiento y el empleo adecuado de las realidades que integran el acto de la comunicación (emisor,receptor,mensaje,canal,signos...) y de los diferentes lenguajes (narración, celebración, audiovisual, expresión corporal, símbolos...) (CF.120)
F)Propiciará un clima comunitario y de diálogo. El clima formativo ha de estar impregnado de un sentido comunitario. Esta experiencia ayudará al catequista a saber compartir su fe con otros, a relacionarse en grupo y ‑en el fondo‑ a desarrollar su amor fraterno.
9.3.-La Delegación Diocesana de Catequesis se compromete a seguir coordinando, en lo posible, las acciones formativas existentes e impulsar aquellas otras que sean necesarias y viables.
Los cauces o espacios más importantes en donde se puede desarrollar la formación de nuestros catequistas son:
a)Ambito parroquial. Por muchas razones parece que es ellugar natural y ordinario en donde el catequista reciba su formación, a través de:
‑La preparación y revisión de las sesiones catequéticas.
‑La "Escuela de Catequistas" parroquial o interparroquial.
‑La "Escuela de Agentes de Pastoral", en donde exista.
‑Cursillos periódicos de sensibilización para quienes comienzan o de profundización de temas catequéticos para catequistas ya en activo.
‑Grupos bíblicos o Movimientos de carácter cristiano, siempre en vinculación con la parroquia.
‑"Escuela de Teología" para Cáceres‑Ciudad.
b)Ambito arciprestal:
‑"Escuela de Catequistas" arciprestal, en donde sea posible.
‑Cursillos monográficos sobre temas catequéticos.
‑Intercomunicación frecuente:encuentros de catequistas de estudio, comunicación de experiencia, celebración y fiesta fraternas.
‑Creación de las "Coordinadoras Arciprestales de Catequistas", para una mejor organización y una mayor eficacia.
‑"Escuela de Agentes Arciprestal", en donde exista.
c)Ambito diocesano:
‑Reestructuración de la Delegación incorporando a ella representantes arciprestales.
‑Animación y coordinación de todas las acciones formativas.
‑Potenciar y facilitar la oferta de materiales para la formación.
‑Impulsar los encuentros arciprestales diocesanos de catequistas.
DELEGACIÓN DIOCESANA DE CATEQUESIS
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ESTATUTO Y DIRECTORIO
DEL CATEQUISTA
EN LA DIÓCESIS DE CORIA-CÁCERES
APROBACIÓN Y PRESENTACIÓN DEL ESTATUTO
Y DIRECTORIO DE CATEQUISTAS EN LA DIÓCESIS DE CORIA-CÁCERES
La evangelización es la tarea fundamental de la Iglesia, "su dicha y vocación propia, su identidad más profunda" (E.N.14).
Dentro del proceso evangelizador, la catequesis constituye un capítulo de singular importancia en el crecimiento y madurez de la fe. Pero ésto sólo será alcanzable si se cuenta con catequistas que, bien acompañados por sus pastores, cuidan con esmero la formación y conversión propia, si su ministerio es sostenido y alimentado por una vida orante y sacramental, si va avalado por el testimonio del compromiso cristiano.
Tal es la finalidad que pretenden el Estatuto y Directorio del Catequista que, tras fraguar en un largo proceso de análisis y reflexión por parte de los mismos catequistas y del Consejo del Presbiterio, hoy apruebo y presento con gozo y esperanza a nuestra Iglesia de Coria-Cáceres.
Pastores y catequistas encontrarán bien definidas en el presente Estatuto y Directorio la naturaleza de la catequesis en sus niveles y dimensiones, cuáles son la identidad y misión del catequista, qué pedagogía reclama y qué formación exige su tarea: los criterios, en consecuencia, a tener en cuenta, para un ejercicio fecundo de tan digno ministerio eclesial.
Al presentar tan preciosa Guía, quiero expresar mi gratitud, en nombre del Señor, a cuantos, jóvenes y adultos, de uno y otro sexo, prestan tan precioso e insustituible servicio a la fe de sus termanos en la Iglesia diocesana. Si es, como espero, convenientemente estudiada y asimilada, nuestras parroquias contarán con un plantel de catequistas capaces de hacer posible que nuestra Iglesia dé un paso decisivo en la reevangelización de nuestro pueblo y se disponga a encarar con rejuvenecido vigor la singladura del Tercer Milenio.
En Cáceres, a 4 de Octubre de 1.996
CIRIACO BENAVENTE MATEOS
Obispo de Coria-Cáceres
SIGLAS UTILIZADAS
AA. = "Apostolicam actuositatem".
Decreto sobre el apostolado de los seglares.Concilio Vaticano II
AG. = "Ad Gentes".
Decreto sobre la actividad misionera de la iglesia.Conc. Vat. II
CA. = "Catequesis de adultos".
Orientaciones pastolares. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis 1990.
CC. = "La Catequesis de la Comunidad".
Orientaciones pastorales para la catequesis en España hoy. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis.1983.
CF. = "El catequista y su formación".
Orientaciones pastorales. Comisión episcopal de enseñanza y catequesis. 1985.
CT. = "Catechesi tradendae".
Exhortación apostólica de Juan Pablo II sobre la catequesis hoy. 1979.
DCG.= "Directorium Catechisticum Generale".
Directorio general de pastoral catequética.Sagrada Congregación del Clero.1971
DV. = "Dei Verbum".
Constitución dogmática sobre la divina revelación.Conc. Vat. II
EN. = "Evangelii nuntiandi".
Exhortación apostólica de Pablo VI sobre la evangelización del mundo comtemporáneo. 1975
GS. = "Gaudium et spes".
Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Conc. Vat. II.
LG. = "Lumen gentium".
Constitución dogmática sobre la iglesia. Conc. Vat. II
INDICE
‑PROLOGO.
‑CAPITULO I.LA REALIDAD DE LOS CATEQUISTAS EN NUESTRA DIOCESIS
‑CAPITULO II.LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA.
1.‑ La Catequesis en el conjunto de la Evangelización.
2.‑ Naturaleza de la Catequesis.
3.‑ Las tareas de la Catequesis.
4.‑ La Catequesis tarea esencial de la Iglesia.
‑CAPITULO III.EL MINISTERIO CATEQUETICO.
1.‑ Es un servicio realizado de modo conjunto.
2.‑ Es un servicio público de la Iglesia.
3.‑ Tiene un carácter propio bien definido
‑CAPITULO IV. EL CATEQUISTA.
1.‑ LA IDENTIDAD DEL CATEQUISTA.
1.1.‑El catequista es un cristiano.
1.2.‑Llamado por Dios.
1.3.‑Partícipe de la misión de Jesús, Maestro.
1.4.‑Movido por el Espíritu Santo.
1.5.‑Con sentido eclesial.
1.6.‑Al servicio de los hombres.
1.7.‑Dotado de unas cualidades peculiares.
2.‑ LAS TAREAS DEL CATEQUISTA.
2.1.‑Inicia en el conocimiento orgánico y sistemático del Misterio de Cristo.
2.2.‑Inicia en la vida evangélica.
2.3.‑Inicia en la oración y en la experiencia religiosa.
2.4.‑Inicia en el compromiso apostólico y misionero.
2.5.‑En nuestra situación actual asume, a veces, la tarea de suscitar la fe inicial.
2.6.‑Es educador de base.
2.7.‑Es educador integral.
2.8.‑Realiza una tarea de vinculación.
3.‑ EL ESTILO PEDAGOGICO DEL CATEQUISTA.
‑La pedagogía del catequista se inspira en la pedagogía de Dios:pedagogía del don, de la encarnación, de los signos, liberadora.
‑Consecuencias concretas.
4.‑ LA FORMACION DE LOS CATEQUISTAS.
4.1.‑Su necesidad.
4.2.‑Características de esta formación.
4.3.‑Dimensiones o contenidos de la formación.
4.4.‑Cauces para la formación.
‑CAPITULO V.‑CRITERIOS A TENER EN CUENTA PARA SER CATEQUISTA EN LA
DIOCESIS.
1.‑En relación a su madurez humana.
2.‑Vida y experiencia cristiana.
3.‑El "equipaje" doctrinal.
4.‑La capacitación pedagógica.
5.‑Motivaciones para ser catequista.
‑CAPITULO VI.‑OPCIONES DIOCESANAS SOBRE LA CATEQUESIS Y EL CATEQUISTA.
‑CAPITULO VII.‑ANEXOS.
PRÓLOGO
"Catequistas para los tiempos nuevos". Esta sería la respuesta si se nos preguntase el por qué de este nuevo Estatuto y Directorio en la Diócesis. Vivimos tiempos nuevos que exigen ser leidos con ojos de fe para que la Iglesia entera pueda ser "luz puesta en lo alto de un monte" y "sal no desvirtuada" para los hombres de hoy.
¿Cuáles son los "signos de los tiempos" que debemos interpretar? ¿Cuál es el "momento cultural" qué vivimos?.
Parece que la Iglesia está tomando conciencia de que nos encontramos en una "situación de misión". El Papa la ha convocado a una "Nueva Evangelización". Los teólogos hablan de un verdadero "Kairós". ¿Tendremos los ojos abiertos?.
Para España tres aspectos parecen resaltarse y que inciden muy directamente en la evangelización y en el tipo de catequistas que se necesitan.
Un aspecto es la CRISIS ECONOMICA y, como consecuencia, el sufrimiento y frustaciones personales y familiares que provoca.
"La Iglesia necesita, ante esta situación, catequistas cargados de un hondo sentido social, capaces de formar cristianos que sepan inocular el fermento dinamizador del Evangelio en medio de la crisis social y económica que vivimos" (Ricardo Lázaro. Ponencia sobre "Principios inspiradores en la formación de catequistas".XIX Jornadas Nacionales de Catequesis).
Un segundo aspecto es la OPCION DEMOCRATICA elegida por los españoles a partir de 1975:pluralismo de ideas, valores, criterios, etc...
Esto nos exige un nuevo modo de presencia y el acostumbrarnos a vivir con personas y grupos que no comparten nuestra fe, ni nuestros criterios morales.
"La Iglesia necesita catequistas "firmes en su propia identidad cristiana" (CT.56), sin complejos y con el orgullo de ser cristianos. Han de ser capaces de educar a unos cristianos que sepan confesar su fe y dar razón de su esperanza en medio de unas ideas y unos valores muchas veces contrarios o simplemente diversos de la fe" (Idem).
El tercer rasgo es la implantación de la llamada CIVILIZACION DEL CONSUMO que impulsa al hombre a tener más y no a ser. Las preguntas últimas sobre el sentido profundo de la vida tienden a hacerse insignificantes, intranscendentes. Aparecen así fenómenos nuevos generalizados: ateísmo, agnosticismo, indiferencia religiosa...
"La Iglesia necesita catequistas imbuidos de un hondo sentido religioso, con expericencia de fe madura, con un fuerte sentido de lo transcendente, capaces de responder a la inquietud humana más honda, a la "sed de absoluto" que anida en todo hombre y que está adormecida" (Idem).
Intentamos con este Estatuto y Directorio ofrecer unos datos doctrinales y unos criterios mínimos que sirvan de referencia para todos los cristianos que son o quieren ser catequistas en la Diócesis y que ayuden a discernir a los responsables parroquiales y diocesanos a quiénes invitar y a quiénes no, en nombre de la Iglesia, a participar en esta tarea.
Queremos también que los datos que aquí se ofrecen puedan servir como instrumento válido para la formación de nuestros catequistas. Aquí no presentamos más que un esquema, pero éste puede irse profundizando con la utilización de los documentos eclesiales en los cuales los temas se tratan con mayor amplitud y que van siendo citados a lo largo de la exposición.
Los textos enmarcados y en negrita contienen las convicciones y compromisos catequéticos de la iglesia diocesana.
I.-LA REALIDAD DE LOS CATEQUISTAS EN NUESTRA DIOCESIS.
Parece conveniente y necesario que, antes de señalar posibles acciones pastorales con los catequistas de nuestra Diócesis, conozcamos, al menos sintéticamente, cuál es su realidad actual. Ello nos ayudará a comprender el por qué de las acciones propuestas y a entender también éstas como respuesta pastoral a la realidad detectada.
Los datos que aquí se exponen son el fruto de la reflexión que, en los dos últimos cursos (94‑95/95‑96), han hecho los sacerdotes y catequistas de la Diócesis y que sirvieron de base para la elaboración de dos ponencias presentadas al Consejo del Presbiterio en sus sesiones de Noviembre de 1995 y Mayo de 1996.
Según estos datos el PERFIL MEDIO DEL CATEQUISTA DIOCESANO ES ESTE:
‑Es muy importante‑aunque no suficiente‑ el número de cristianos implicados en la tarea catequética: unos 1500. De ellos más de una tercera parte son jóvenes.
‑Son personas que pertenecen a un amplio abanico social: religiosos/as, amas de casa, titulados universitarios, obreros, maestros, estudiantes...
‑La mayoría son mujeres. Los hombres sólo ocupan un 15 o 20%.
‑La gran mayoría son seglares. La catequesis se sitúa así en uno de los campos preferentes donde el laico desarrolla sus responsabilidades eclesiales.
‑Es justo destacar el alto número de catequistas provenientes de ámbitos populares:amas de casa, madres catequistas...ya que su misma extracción social les facilita la conexión con los catequizandos.
‑Es justo destacar también el buen número de religiosas. En muchas comunidades son ellas las responsables y animadoras de todo el trabajo catequético.
‑Es alto también el número de maestros/as en activo o jubilados, por lo que significa de dedicación y preparación pedagógica.
‑La mayoría son catequistas de infancia. Faltan catequistas de jóvenes y sobre todo de adultos, discapacitados, y tercera edad.
‑Los catequistas son conscientes de que están realizando su trabajo en medio de un auténtico desamparo social y de que su trabajo no es suficientemente valorado, incluso dentro de la comunidad cristiana.
‑La madurez humana (responsabilidad en la tarea, equilibrio y estabilidad emocional...) es considerada buena por los sacerdotes y por ellos mismos en general aunque se constate también bastante inmadurez, sobre todo en el mundo juvenil.
‑Se aprecia también falta de estabilidad en la tarea: bastantes catequistas suelen dedicar de uno a tres años y luego abandonan. No parece que hayan asumido la tarea de catequizar como servicio estable y permanente en la Iglesia.
‑Aparece bastante clara en los catequistas la consciencia de que en el origen de su vocación está Dios que actúa por mediaciones y que su tarea en la Iglesia es consecuencia de su realidad de bautizados.
‑La vivencia personal de la fe se considera positiva en general y se expresa en la práctica sacramental, en los compromisos parroquiales y en el testimonio de vida. Un bloque menor de respuestas la considera regular‑media‑baja. Del mundo juvenil se señala que en gran parte no participa en la celebraciones de la fe, sobre todo en la Eucaristía dominical.
‑En lo relativo a su equipaje doctrinal( conocimiento y asimilación personal de los contenidos de fe a transmitir) los sacerdotes y los mismos catequistas lo consideran entre regular,deficiente y superficial en general, aunque hay excepciones.
‑Se valoran positivamente, por parte de los catequistas, las acciones que se están realizando con ellos, pero consideran que no son suficientes y no suficientemente organizadas y coordinadas.
‑En lo referente a su capacitación pedagógica los catequistas confiesan que hacen "lo que buenamente pueden" pero que necesitan un mayor conocimiento y experiencia de técnicas activas que le faciliten el "enganche" con las generaciones actuales. Constatan una dificultad añadida: muchos de los catequizandos les llegan sin que, en el ambiente familiar, se haya hecho una mínima iniciación a la oración y experiencia cristianas.
‑Señalar, por último, la clara consciencia y el deseo expresados por los catequistas de ser ayudados y acompañados en su formación a todos los niveles, para mejor responder a su vocación y tarea en la Iglesia
II.-LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA
1.‑La Catequesis en el conjunto de la Evangelización
"Tengo que anunciar la buena noticia del reinado de Dios...porque para eso he sido enviado" (Lc, 4,43)
Anunciar el reinado de Dios fue la misión de jesús, la pasión que animó toda su vida y a la que dedicó todo su ser.
Esa misma será la misión de la Iglesia, su Cuerpo y su prolongación en el tiempo (LG.5). Atenta a las palabras de su Señor: "Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia a toda criatura" (Mc.16,15) la Iglesia sabe que esa es su razón de ser: ella existe para evangelizar.
La Iglesia realiza su tarea mediante el llamado "Proceso total de la Evangelización". Los elementos de este proceso están ampliamente señalados en el capítulo segundo de la "Evangelii Nuntiandi" y en el número 28 de la "Catequesis de la Comunidad". En síntesis diríamos que la Iglesia, movida por el Espíritu Santo, evangeliza cuando:
‑Anuncia explícitamente el Evangelio a los no creyentes.
‑Da testimonio del Señor con sus obras.
‑Educa en la fe a los que se convierten a El.
‑Celebra la presencia del Señor en los sacramentos.
‑Desarrolla un apostolado activo en los diversos ambientes.
Así entendida la Evangelización tiene tres etapas íntimamente relacionadas:
‑La acción misionera con los no creyentes.
‑La acción catequética con los recién convertidos.
‑La acción pastoral con los fieles de la comunidad.
La Iglesia diocesana considera la catequesis como una de la acciones eclesiales por las cuales realiza la Evangelización.
Entiende y realiza la catequesis presuponiendo ya efectuado el primer anuncio del Evangelio y preparando los cimientos de la comunidad cristiana.
2.‑ Naturaleza de la Catequesis.
Para comprender el carácter peculiar de la catequesis en la Iglesia ninguna definición mejor que la expuesta en CC.34:
"Etapa (o periodo intensivo) del proceso evangelizador en la que se capacita básicamente a los cristianos para entender, celebrar y vivir el Evangelio del Reino, al que han dado su adhesión y para participar activamente en la realización de la comunidad eclesial y en el anuncio y difusión del Evangelio. Esta formación cristiana‑integral y fundamental‑ tiene como meta la confesión de fe".
La peculiaridad de la catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha suscitado la fe y la conversión, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio del conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Jesucristo (CT.19).
La catequesis es un proceso que hace crecer la fe al mismo tiempo que crece la persona. Es un periodo intensivo de formación y de acompañamiento de la persona en su proceso interior de adhesión por la fe y el amor a Jesucristo en la Iglesia. El resultado es una fe madura: personalizada, comunitaria, celebrativa y comprometida=Confesión de fe. Abarca una serie de etapas por las que pasa la persona. Finaliza cuando se han conseguido los objetivos. Nada más lejos pués que entenderla como preparación para los sacramentos exclusivamente.
A) Es responsabilidad de toda la comunidad diocesana ofrecer espacios de maduración de la fe bautismal para todas las edades (niños, jóvenes y adultos) y para las distintas situaciones de las personas (disminuídos psíquicos, etc... ). Esta responsabilidad, así como la preparar catequistas especializados es competencia especial de la Delegación Diocesana de Catequesis.
B) La Iglesia diocesana opta por la catequesis de adultos como forma principal de catequesis " porque esta dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT.43). Esta opción no anula las demas formas de catequesis, siempre necesarias, que se ordenan de alguna manera a la catequesis de adultos (Conf. DCG.20).
3.‑ Las tareas de la catequesis.
La catequesis es "una iniciación cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana" (CT.21).
Son tareas específicas de la catequesis:
A)"Una iniciación orgánica en el conocimiento del Misterio de Cristo y del plan salvador de Dios, con toda su significación vital para la vida del hombre" (CC.85).
B)"Una iniciación en la vida evangélica, en ese estilo de vida que no es más que la vida en el mundo, pero una vida según las bienaventuranzas. Esta educación en las actitudes específicamente cristianas deberá mostrar las consecuencias sociales de las exigencias evangélicas" (CC.87).
C)"Una iniciación en la experiencia religiosa genuina, en la oración y en la vida litúrgica, que eduque para una activa consciente y auténtica participación en la celebración sacramental, no sólo aclarando el significado de los ritos, sino educando el espiritu para la acción de gracias, para la penitencia, para la plegaria confiada, para la captación del significado de los símbolos" (CC.89).
D)Una iniciación en el compromiso apostólico y misionero de la Iglesia. Ha de capacitar a el catecúmeno para una presencia cristiana en la sociedad (participación en la vida profesional, cultural, sindical, política...) (CC.91). Ayudará también al catecúmeno ha tomar conciencia de la posibilidad de participar activamente en tareas intraeclesiales (catequista,animador litúrgico, animador de obras asistenciales..) (CC.92)
A través de estos cuatro caminos los inicialmente convertidos "son introducidos en la vida de FE, de la LITURGIA y de la CARIDAD del Pueblo de Dios" (AG.14). Al mismo tiempo aprenden a "cooperar activamente en la Evangelización y edificación de la Iglesia " (AG.14) y en las "luchas por la justicia y la construcción de la paz" (CT.29).
A)La catequesis diocesana no puede reducirse a una simple transmisión de la "doctrina", sino que ha de incluir y desarrollar:
a)El conocimiento del Misterio de Jesucristo.
b)La vida evangélica.
c)La experiencia religiosa en la oración y en la liturgia.
d)El compromiso evangelizador.
B)Hemos de tener en cuenta las situaciones pastorales nuevas que estamos viviendo en España y en nuestra Diócesis en concreto:
‑Niños, bautizados o no, que llegan a la catequesis parroquial sin haber recibido una mínima iniciación o despertar religioso a la fe.
‑Preadolescentes o adolescentes que titubean en su fe o esquivan la formación religiosa en nombre de su libertad.
‑Adultos que no están libres de tentaciones de duda o abandono de la fe ante un ambiente de indiferencia e incredulidad.
En estos casos la "catequesis" diocesana debe cumplir una tarea que no es específicamente suya:"debe preocuparse no sólo de alimentar y hacer madurar la fe inicial, sino, con la ayuda de la gracia, abrir el corazón, convertir, preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe" (CT.19)
4.‑ La catequesis tarea esencial de la Iglesia.
De lo expuesto hasta aquí se sigue que la catequesis es una tarea necesaria y primordial en la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que sin ella la acción misionera no tendría continuidad y la acción pastoral no tendría raíces y sería superficial.
Por eso la Iglesia "es invitada a consagrar a la catequesis sus mejores recursos en hombres y energías, sin ahorrar esfuerzos, fatigas y medios materiales, para organizarla mejor y formar personal capacitado". (CT.15)
La Iglesia diocesana asume la Catequesis como tarea prioritaria y universal, necesaria y permanente, dentro del proceso de la Evangelización. Por ello se compromete a dedicar a este "ministerio" personas capacitadas y medios suficientes para organizarla y realizarla cada vez mejor. El presente Estatuto y Directorio es una respuesta a esta preocupación pastoral.
III.‑EL MINISTERIO CATEQÉTICO.
El servicio de la catequesis en la Iglesia es uno de los ministerios laicales cuya raiz y fundamento están en los Sacramentos del Bautismo y la Confirmación, por los cuales los fieles participan en el único Sacerdocio de Cristo y en sus funciones real, sacerdotal y profética, ya que por ellos, son "injertados a su Cuerpo" como miembros vivos (Rom.6,4‑5).
"El apostolado de los laicos es una participación en la misma misión salvadora de la Iglesia. Todos están destinados a este apostolado por el Señor mismo a través del Bautismo y Confirmación" (LG.33).
"Por su nuevo nacimiento como hijos de Dios están obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia. El sacramento de la Confirmación les une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fuerza especial del Espíritu Santo. De esta manera se comprometen mucho más como auténticos testigos de Cristo a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG.11).
El ministerio de la catequesis se ejerce pués en la Iglesia no como un capricho u opción personal coyuntural, sino como una consecuencia lógica del hecho de estar bautizados y confirmados. Es una misión irrenunciable de la Iglesia: "Pobre de mí sino no anunciara el Evangelio" (1 Cor.9,16).
Establecido así su fundamento, el ministerio o servicio catequético en la Iglesia tiene estas características:
1.‑Es un servicio realizado de modo conjunto por sacerdotes, religiosos y seglares catequistas, en comunión con el Obispo, desde el carisma y el don recibidos de Dios.
2.‑Es un servicio público de la Iglesia, dotado por ello de un carácter oficial. El Obispo "primer responsable de la catequesis y catequista por excelencia" (CT.63) confía la misión oficial para ejercer la tarea en nombre de la Iglesia.
3.‑Tiene un carácter propio bien definido. Dicha peculiaridad le viene dada por su tarea propia (Conf. 3 del capítulo II de este Estatuto y Directorio).
A)La Iglesia Diocesana reconoce y agradece el servicio desinteresado de los catequistas y ruega a las parroquias y a las comunidades cristianas que valoren en su justa medida este servicio eclesial.
B)Para conseguir este objetivo se proponen las siguientes acciones:
1.‑En el ámbito parroquial:
‑Celebrar el comienzo del curso catequético con el rito del "envío de los c atequistas".
‑Concienciar a la comunidad sobre la importancia de la catequesis, mediante información constante de lo que se está haciendo con los catequizandos, organizando encuentros sistemáticos con los padres por niveles, valorando la figura del catequista en homilias y predicaciones...
2.‑En el ámbito arciprestal:
‑Instituir el "Día arciprestal del Catequista".
‑Continuar realizando y fortalecer todo lo que pueda realizarse a nivel de arciprestazgo: encuentros periódicos de catequistas, fondo económico común para biblioteca, material audiovisual, etc...
3.‑En el ámbito diocesano:
‑Organizar la Delegación diocesana de manera que en cualquier momento pueda estar cercana a las situaciones pastorales y personales de los catequistas que se van produciendo.
‑Asegurar todos los años en "Encuentro Diocesano de catequistas", con la presencia del señor Obispo que apoye y anime.
‑Organizar la celebración anual diocesana del "Día del catequista", facilitando para ello los materiales oportunos.
‑Apoyar e impulsar todas aquellas acciones que, en cualquier nivel, potencien y valoricen la figura del catequista en las comunidades.
IV.‑EL CATEQUISTA.
1.‑La identidad del catequista
"El catequista es un cristiano llamado por Dios para este servicio. Ha de ejercerlo conforme al modelo que le ofrece Jesús, Maestro. Movido por el Espíritu Santo lleva a cabo su tarea con una espiritualidad peculiar. Desde su vinculación a la Iglesia realiza un acto eclesial que es, al mismo tiempo, un servicio a los hombres, lo que le hace estar constantemente abierto a sus gozos y preocupaciones"(CF.47).
1.1.‑El catequista es un cristiano.
Ha de tener muy clara cuál es la identidad del cristiano para conocerla, vivirla y anunciarla. Cristiano es aquella persona que:
A)Cree en Dios Padre y como hijo agradecido acoge su Palabra en la fe y en el amor, esforzándose en hacerla luz para su vida y para la de los demás (Rom.8,15;Gal.4,6;Jn.1.12;1 Jn.3,1).
B)Cree en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre por obra del Espíritu Santo. Se siente redimido por El y acepta la vida evangélica que nos ha presentado, cuyas exigencias aparecen en el Sermón de la Montaña (Mt.5;Gal.4,19).
C) Por ello su comportamiento y sus actitudes en la vida cotidiana son coherentes con la moral cristiana que nos ha ofrecido Jesucristo. (AA.4)
D) Cree en la Iglesia, "misterio, comunión y misión". Participa en la oración y en los sacramentos de la Iglesia, especialmente en la Eucaristía, fuente y raiz de toda vida cristiana.
E)Se compromete en la transformación del mundo y de sus estructuras desde el Evangelio y participa en la liberación integral de los pobres y necesitados. (Is.61,1;Lc.4,18)(AA.4)
Los catequistas diocesanos han de conocer, interiorizar y vivir su condición de cristianos, dando testimonio de ello ante los demás.
1.2.‑El catequista es llamado por Dios.
La vocación del catequista tiene su origen en un llamamiento de Dios a determinados cristianos a quienes El quiere confiar la tarea de catequizar por puro amor y gracia (CF.48). Esta llamada del Padre se realiza a través de Cristo en la Iglesia (CF.51).
Dicha llamada llega a través de caminos ordinarios y con ocasión de circunstancias muy diversas. He aquí algunos cauces y signos por medio de los cuales ‑mediaciones‑ toma cuerpo esa llamada:
‑Las necesidades de catequización que tiene una comunidad determinada.
‑El llamamiento interior para asumir esta tarea, unido a unas cualidades requeridas.
‑El llamamiento personalizado de la autoridad eclesial que, previo discernimiento, confiere la misión de catequizar (CF.82).
Los responsables parroquiales invitarán a los jóvenes y adultos diocesanos a que descubran la llamada que Dios pueda dirigirles, acompañándoles en esta búsqueda y discernimiento.
1.3.‑Partícipe de la misión de Jesús, Maestro.
El catequista, al aceptar la llamada de Dios, participa y prolonga la misión de Jesús, el primer evangelizador. (EN.7) sigue e imita a Jesús como Maestro. La persona de Jesús y su ministerio constituye para el catequista el modelo determinante de toda su tarea. He aquí algunos rasgos del magisterio de Jesús:
A)Jesús actúa como catequista de sus discípulos, a quienes dedica una "enseñanza especial" más profunda (Mc.4,34). Mediante esta catequesis Jesús les introduce en la Buena Noticia:
‑Les enseña a escuchar la Palabra de Dios.
‑Les muestra el pecado de los hombre y la necesidad de convertirse a Dios.
‑Les enseña a orar.
‑Comparte con ellos su propia misión.
Siguiendo de cerca a Jesús, los catequistas han de educar también en todas las dimensiones de la vida cristiana.
B)Jesús vive en su propia persona el "misterio pascual": pasión‑ muerte‑ resurrección. Se convierte así en "signo" para cualquier discípulo que quiera seguirle, ya que "el discípulo no es más que su maestro" (Mt.10,17‑20 y 24).
Los catequistas diocesanos han de tener muy presente que la transmisión del Evangelio pasa por la cruz y que deben seguir a Jesús cargados con ella. Han de asumir el rechazo, la incomprensión, el sufrimiento y la indiferencia actuales como algo íntimamente unido al servicio del Evangelio, pero conscientes también de que el sufrimiento y la muerte no son la última palabra para el que anuncia el Evangelio. Junto a la cruz, el catequista anuncia la resurrección (Act.2,36).
1.4.‑Movido por el Espíritu Santo.
El catequista está constantemente abierto a la acción del Espíritu que tiene lugar en el corazón de los catequizandos y en su propio espíritu (CF.57)
A)Abierto a la acción del Espíritu en los fieles. El es el Maestro interior, que, más allá de la palabra del catequista, hace comprender a los hombres el significado hondo del Evangelio, anticipándose a veces a las misma acción apostólica (Act.10,44‑47;11,15;15,18).
La realidad de esta acción del Espíritu en el grupo de catequizandos obliga al catequista a tener una permanente actitud de respeto hacia ellos mismos (EN.79), sin frenar nada pero también sin atropellar los distintos ritmos de las personas.
B)Abierto a la acción del Espíritu en si mismo. El catequista descubre la acción del Espíritu dentro de si mismo (Gal.4,6;Rom.8,15‑16 y 26) como fuente de la espiritualidad exigida por su tarea (CF.61).
Toda espiritualidad cristiana se sustenta en las virtudes teologales (AA.3) en los catequistas estas virtudes tienen un matiz especial:
a)La fe del catequista se alimenta de la sustancia viva del Evangelio ya que su tarea básica es anunciar al Señor y promover la adhesión gozosa a El.
b)La esperanza del catequista le lleva a asumir y dar sentido al sufrimiento provocado por las malas disposiciones ante el anuncio del Evangelio, la falta de fe, los contrasignos de la comunidad, el ambiente de indiferencia...
c)El amor del catequista se dirige de forma preferencial a sus catequizandos a los que quiere con un amor entrañable como "plantas" a él especialmente encomendadas por la Iglesia. Este mismo amor le llevará a saber y discernir las distintas situaciones de fe de los catequizandos, respondiendo a ellas de forma personalizada.
d)La espiritualidad del catequista se nutre en la oración y en la comtemplación (CF.66), ya que necesita escuchar largo y tendido a Dios, de quien va a hablar luego.
A) La Delegación Diocesana de Catequesis elaborará los contenidos básicos de la espiritualidad del catequista, así como los medios a través de los cuales se viva esa espiritualidad.
B)Los responsables parroquiales acompañarán a los catequistas en la formación y en la vivencia de su espiritualidad peculiar.
1.5.‑Con sentido eclesial.
La vocación del catequista tiene una profunda dimensión eclesial. En efecto:
A)Está entroncado en una tradición viva. La tarea que realiza participa de la propia misión de Jesús y se remonta a la Iglesia apostólica (2 Tes.2,15). El catequistas es, por tanto, testigo y eslabón de una tradición que deriva de los apóstoles (DV.8).
B)Está inserto en la comunidad cristiana y en una comunidad concreta:aquella que le confía la tarea pública y oficialmente. No puede pués ser un evangelizador que actúa "por libre". Al catequizar actúa como portavoz de la Iglesia, transmitiendo la fe que ella cree, celebra y vive.
C)Es corresponsable en la tarea evangelizadora y no mero colaborador de los presbíteros, ya que la responsabilidad de educar en la fe es compartida por todos los miembros de la Iglesia, según los carismas con que el Espirítu ha enriquecido a cada uno (1 Cor.12,4‑11).
A)Los catequistas amarán a la Iglesia y a su comunidad cristiana inmediata con sus luces y sus sombras, sintiéndose en ella miembros adultos y creyentes, activos y corresponsables.
B)Los presbíteros diocesanos fomentarán la participación co‑responsable de los catequistas en este "ministerio" eclesial.
1.6.‑Al servicio de los hombres.
Hombre de Iglesia y en comunión cordial con ella el catequista está abierto también a los problemas del hombre de nuestro tiempo (GS.1) así como a la persona concreta del catequizando a quien sirve (CF.74).
A)Apertura del catequista a los "signos de los tiempos". Para que el Evangelio que transmite sea de verdad interpelación y respuesta actualizada al hombre necesita estar atento, tener los ojos abiertos, para descubrir los problemas, los deseos, las preguntas, los gozos y los fracasos del hombre y del entorno social donde vive (EN.75).
B)Al servicio de la maduración personalizada de la fe. La acción catequética es un servicio educativo a unos hombres concretos. Debe pués el catequista realizar su tarea atento no sólo al mensaje del Evangelio sino también al hombre a quien aquel va destinado. De ahí la necesidad de catequistas que conozcan a las personas, respeten sus ritmos interiores y den respuestas a sus interrogantes más profundos.
1.7.‑Dotado de unas cualidades peculiares.
Ejercer el " ministerio" catequético requiere:
A)Ser testigo de la fe. Esto es:
‑Ser creyente con una auténtica experiencia de Dios, a quien anuncia, y una síntesis clara de la fe cristiana.
‑Ser profeta en el mejor sentido etimológico de termino, ya que no habla en nombre propio, sino en nombre de Dios y de la Iglesia.
B)Con madurez humana adquirida o en vías de ser alcanzada:
‑Poseer una estabilidad emocional.
‑Tener equilibrio psicológico.
‑Ser responsable y coherente en sus acciones.
‑Ser sociable:capacidad de relación, comunicación, escucha, diálogo...
C)Ser pedagogo:
"La formación queda completada cuando el catequista es capaz de elegir el modo más apto para comunicar el mensaje evangélico a grupos y personas que se encuentran siempre en situaciones diversas y particulares"(DCG.111)
D)Capacidad de análisis y de sentido crítico.
El catequista ha de procurar alcanzar una cierta capacidad de análisis y de síntesis, a la vez que un sentido crítico de la realidad y de cultura que le envuelve para descubrir en ella los signos de la presencia de Dios, así como los antivalores que están en contraste con el Evangelio (Jn.15,18‑20).
Por ello deberá situarse a una "cierta distancia crítica" ante la misma realidad y tener como criterio permanente de discernimiento el Evangelio de Jesucristo, interpretado en la tradición viva de la Iglesia.
Todo ello en orden a evangelizar la cultura y las culturas del hombre, a transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, las líneas determinantes, los centros de interés, los modelos de vida...(CC.28)
E)Cultiva su formación de forma permanente.
Porque es consciente de sus limitaciones y de la necesidad de "estar el día" para mejor responder a las nuevas situaciones siempre cambiantes. Para ello participará en los espacios formativos que la Delegación Diocesana de Catequesis y la parroquia le ofrece.
2.-Las Tareas del catequista
Siendo el catequista un cristiano llamado por Dios, a través de la Iglesia, para realizar el servicio de la catequesis, sus tareas no pueden ser otras que las ya señaladas para la misma catequesis (Conf.capítulo II de este Directorio). Por lo tanto el catequista:
2.1.‑Inicia en el conocimiento orgánico y sistemático del Misterio de Cristo. Orgánico porque procura dar unidad, jerarquizando las verdades, a los diversos elementos del mensaje cristiano. Sistemático porque sigue un programa articulado.
2.2.‑Inicia en la vida evangélica, invitando al catecúmeno a vivir según los valores y actitudes de Jesús el Señor.
2.3.‑Inicia en la experiencia religiosa. La catequesis se convierte así en una "escuela de oración" personal y comunitaria en la que los catequizandos hacen la experiencia del encuentro gozoso con Dios y con los hermanos.
2.4.‑Inicia en el compromiso apostólico y misionero. El catequista ha de poner de relieve la obligación que tienen los laicos cristianos de ser testigos de Jesucristo y de su Evangelio en los ámbitos de la vida pública, promoviendo los valores de la vida, de la paz, de la justicia, de la solidaridad...
En un clima social de indiferencia e incredulidad, el catequista diocesano tendrá que asumir muchas veces una tarea que no es la suya propia:hacer el primer anuncio del Evangelio, suscitar la fe inicial.
De lo expuesto se siguen tres consecuencias fundamentales:
2.5.‑El catequista es un educador de base:
Siendo la catequesis una tarea por la que "se capacita básicamente al creyente para entender,celebrar y vivir el Evangelio"(CC.34), el catequista es un educador básico de la fe, el que inicia a la vida de la fe. A él le toca poner los cimientos de la personalidad creyente. La tarea de "profundización" es propia de otras acciones pastorales posteriores.
Cuando los catequizandos son niños el catequista, en nombre de la Iglesia, alimenta y hace crecer al que ha sido engendrado a la vida sobrenatural por la fe y el Bautismo.
Cuando los catequizandos son adultos el catequista se centra en la transmisión de las certezas sólidas e inconmovibles de la fe y en la educación de los valores evangélicos fundamentales (CA.226)
2.6.‑El catequista es un educador integral.
La formación básica que proporciona el catequista afecta a todas las dimensiones de la vida cristiana:es un maestro de vida cristiana y ayudará al catecúmeno a ir creciendo hasta alcanzar la "estatura" de Cristo y a estar así dispuesto a "dar razón de su esperanza a todo el que le pida explicaciones" (1.Ped.3,15)
2.7.‑El catequista realiza una tarea de vinculación.
Trabaja por lograr que el catequizando sea uno con Jesucristo en valores, comportamientos y actitudes de modo que se cumpla en él lo experimentado por Pablo:"ya no soy yo,es Cristo quien vive en mí". Desde el Señor, se unirá a Dios, a la Iglesia y al mundo.
3.‑El estilo pedagógico del catequista.
"Dios, al revelarse a los hombres, ha utilizado una pedagogía que constituye el modelo de referencia para la catequesis" (CC.206;CT.58)
He aquí algunos de los rasgos que deben inspirar el "estilo" o "talante" peculiares del catequista en su tarea:
‑Una pedagogía del don:Dios se entrega, se regala gratuitamente. La fe es un don de Dios al que responde libremente el hombre. La catequesis ejerce una acción mediadora entre Dios y el catequizando:facilita el encuentro y pone en disposición de dar una respuesta amorosa a Dios que se entrega.
‑Una pedagogía de la encarnación según la cual Dios "condesciende" y adapta su ser entero a la condición histórica del hombre, ser sujeto al tiempo y al espacio (S. Juan Crisóstomo "In Genesim" 3,8 ;DV.13)
‑Una pedagogía de signos, exigida por la realidad de Dios a quien no podemos ver cara a cara. Nuestro acceso a Dios tiene que hacerse a través de "mediaciones", indirectamente. De ahí la importancia del lenguaje de los signos que "nos lleva del hecho al misterio, de lo visible a lo invisible, del signo a lo transcendente" (CC.218).
‑Una pedagogía liberadora. Toda la Historia de la Salvación es una historia de liberación de la ley, del pecado y de la muerte.
Inspirándose en esta pedagogía divina el catequista diocesano realiza su servicio:
‑Desde la credibilidad: como Jesús, que empezó a hacer y enseñar, el catequista se esfuerza en hacer creible lo que anuncia por medio del testimonio de su vida, signo y "palabra visible".
‑Desde la amabilidad: el catequista sabe que lo que anuncia es la mejor noticia que puede recibir el hombre, ya que es su salvación. Por ello ha de ofrecerla con gozo y alegría.
‑Desde la sencillez para que todos puedan percibir que esa palabra va dirigida a ellos y la puedan entender.
‑Desde la cercanía teniendo en cuenta a las personas concretas que le han encomendado, adaptando su lenguaje y sus métodos para mejor ofrecer el mensaje cristiano que ha recibido, al estilo del Hijo de Dios que, "se hizo verdaderamente uno de los nuestros...excepto en el pecado" (Hebr.4,15;Gs.22).
‑Desde el silencio oracional‑contemplativo. El catequista diocesano ha de ser una persona que prepara y reza sus catequesis, dejándose conducir por el Espíritu, "maestro interior" con cuya luz y fuerza podrá ser testigo del Evangelio. Sólo desde el Espíritu descubrirá que las mejores técnicas sin la presencia del Espíritu no valen para nada.
‑En una actitud constante de servicio y gratuidad. La recompesa del catequista es ante todo poder seguir catequizando.
4.‑La formación de los catequistas.
4.1.‑Necesidad de la formación de los catequistas.
"Cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con personas verdaderamente formadas y preparadas, necesariamente carecerá de valor. Los mismos instrumentos de trabajo no pueden ser eficaces sino son manejados por catequistas bien formados. Por tanto, la adecuada formación de los catequistas debe preceder a la renovación de los textos y a una más sólida organización de la catequesis" (DCG.108).
Esta necesidad de formación, señalada para cualquier agente de pastoral en la Iglesia y en concreto para los catequistas, fue especialmente resaltada y solicitada en la Asamblea Presbiteral Diocesana de Julio de 1995: "Cuídese la idoneidad y capacitación de los catequistas, ofreciéndoles la formación y el acompañamiento que precisen" (Ponencia sobre el Ministerio Pastoral del Presbítero. Propuesta 12).
La misma preocupación es manifestada por parte de los catequistas diocesanos, en las consultas a ellos dirigidas, cuando piden a los responsables de su formación: "que nos faciliten y se dediquen a una formación permanente y actualizada en contenidos teológicos, morales y pedagógicos".
La Iglesia diocesana considera la formación básica de los catequistas como un requisito imprescindible para ser catequista y realizar el servicio catequético en la diócesis.
4.2.‑Características y contenidos de esta formación:
A)Global: ha de facilitar un conocimiento básico de la Fe, de la Liturgia, de la Moral y de la Oración cristianas, teniendo en cuenta los contenidos del "catecismo de la Iglesia católica" (CATIC), ofrecido como libro de "fuentes de fe".
B)Integral: ha de llegar a renovar el ser, el quehacer y el saber hacer del catequista.
C)Situada: ya que debe atender a unos catequistas que viven en una sociedad concreta en la que han de ser testigos de Jesucristo y de su mensaje evangélico:
‑Ante la crisis económica, deben mostrar un claro e intenso sentido de austeridad y de solidaridad.
‑Ante una sociedad democrática y pluralista, los catequistas deben caracterizarse por el respeto a los demás, por la renuncia a todo privilegio y a servirse del poder humano para realizar su misión.
‑Ante la civilización del dinero y del consumo, el catequista ha de mostrarse como un hombre con profundo sentido religioso, con fuerte sentido crítico ante las cosas y los acontecimientos, capaz de responder a la inquietud humana más honda, a la "sed de absoluto", que existe en todo hombre.
En conformidad con lo expuesto en el apartado anterior, la formación que se ofrezca a los catequistas diocesanos:
A)Potenciará la madurez humana y cristiana del catequista, ayudándole a crecer como persona y a madurar como creyente.
B)Ayudará al catequista a adquirir un conocimiento global de la fe, que le permita tener una adecuada síntesis de la fe cristiana.
C)Ayudará al catequista a alcanzar también un conocimiento adecuado del hombre, de la historia y de la sociedad en la que vive (para nosotros del hombre, la historia y la sociedad extremeños), así como le enseñará a hacer una "lectura creyente" de los signos de los tiempos para poder así transformar esta sociedad desde el Evangelio.
D)Promoverá en el catequista el el sentido eclesial, ayudándole a sentirse Iglesia, a sentir con la Iglesia y a edificar la Iglesia, desde el don recibido y en comunión.
E)Intensificará su capacitación pedagógica mediante:
‑Unas actitudes educativas que reflejen la pedagogía de Dios caracterizada, como ya dijimos, por ser una pedagogía del don, de la encarnación y de los signos.
‑Las técnicas metodológicas necesarias para realizar de forma adecuada el acto catequético:"nuevo ardor, nuevas expresiones, nuevos métodos"(Juan Pablo II).
‑El conocimiento y el empleo adecuado de las realidades que integran el acto de la comunicación (emisor,receptor,mensaje,canal,signos...) y de los diferentes lenguajes (narración, celebración, audiovisual, expresión corporal, símbolos...) (CF.120)
F)Propiciará un clima comunitario y de diálogo. El clima formativo ha de estar impregnado de un sentido comunitario. Esta experiencia ayudará al catequista a saber compartir su fe con otros, a relacionarse en grupo y ‑en el fondo‑ a desarrollar su amor fraterno.
4.3.‑Cauces para la formación de los catequistas.
Existen diversos cauces para impartir la formación de los catequistas. Lo verdaderamente importante es que hagan posible y favorezcan esa formación.
A)La Delegación Diocesana de Catequesis se compromete a seguir coordinando, en lo posible, las acciones formativas existentes e impulsar aquellas otras que sean necesarias y viables.
BLos cauces o espacios más importantes en donde se puede desarrollar la formación de nuestros catequistas son:
a)Ambito parroquial. Por muchas razones parece que es el ugar natural y ordinario en donde el catequista reciba su formación, a través de:
‑La preparación y revisión de las sesiones catequéticas.
‑La "Escuela de Catequistas" parroquial o interparroquial.
‑La "Escuela de Agentes de Pastoral", en donde exista.
‑Cursillos periódicos de sensibilización para quienes comienzan o de profundización de temas catequéticos para catequistas ya en activo.
‑Grupos bíblicos o Movimientos de carácter cristiano, siempre en vinculación con la parroquia.
‑"Escuela de Teología" para Cáceres‑ Ciudad.
b)Ambito arciprestal:
‑"Escuela de Catequistas" arciprestal, en donde sea posible.
‑Cursillos monográficos sobre temas catequéticos.
‑Intercomunicación frecuente:encuentros d catequistas de estudio, comunicación de experiencia, celebración y fiesta fraternas.
‑Creación de las "Coordinadoras Arciprestales de Catequistas", para una mejor organización y una mayor eficacia.
‑"Escuela de Agentes Arciprestal", en donde exista.
c)Ambito diocesano:
‑Reestructuración de la Delegación incorporando a ella representantes arciprestales.
‑Animación y coordinación de todas las acciones formativas.
‑Potenciar y facilitar la oferta de materiales para la formación.
‑Impulsar los encuentros arciprestales diocesanos de catequistas.
V.‑CRITERIOS A TENER EN CUENTA PARA SER CATEQUISTA EN LA DIOCESIS.
Abordamos este capítulo del Estatuto y Directorio proponiendo unos criterios que sirvan de referencia para todos los cristianos que sean o quieran ser catequistas en la Diócesis y que, al mismo tiempo, ayuden a discernir a los responsables parroquiales y diocesanos a quiénes encomendar y a quiénes no la tarea de catequización en las comunidades parroquiales.
Tales criterios se proponen como "ideal‑horizonte", como metas que debemos alcanzar, más que como obligatorios y excluyentes. La obligatoriedad en bloque podría comprometernos a prescindir de muchas personas valiosas, que están en camino de formación.
La prudencia pastoral nos hará, en cada caso, "apretar" o "aflojar" las exigencias concretas, sin "atropellar" a las personas, pero sin perder de vista las metas a alcanzar, exigidas éstas por la dignidad del mensaje y del ministerio catequético y el respeto que merecen los catequizandos. Son realidades que, poco a poco, han de ir siendo comprendidas por los catequistas.
1.‑En relación a su madurez humana:
Personas:
‑Estables de carácter.
‑Equilibradas emocionalmente.
‑Responsables de su actuaciones.
‑Coherentes con sus convicciones personales.
‑Capaces de comunicación, escucha y diálogo.
‑Abiertas a una formación permanente.
‑No individualistas:trabajo y colaboración en grupo.
Edad:
‑Haber alcanzado la mayoría de edad. No entregar un grupo de catequizandos a menores de edad. Estos, mientras la alcanzan, pueden estar siguiendo un proceso de formación, acompañados por catequistas con experiencia. El discernimiento pastoral nos dirá si pueden hacerse excepciones con personas que lo merezcan.
2.‑Vida y experiencia cristiana.
‑Haber hecho una opción clara por Jesucristo y perseverar en ella.
‑Haber completado la Iniciación Sacramental: estar bautizado, confirmado y participar en la Eucaristía dominical, recibiendo con frecuencia la comunión eucarística.
‑Recibir con frecuencia el sacramento de la Penitencia.
‑Mostrar coherencia entre los comportamientos y la fe y moral cristianas.
‑Vivir en comunión efectiva y afectiva con la Iglesia. No "ir por libre" en programaciones y tareas parroquiales.
‑Una experiencia básica de oración y encuentro personal con Dios.
3.‑El "equipaje doctrinal".
‑Tener un conocimiento básico de las verdades cristianas que transmiten y que las acepten personalmente.
‑Suficiente conocimiento, que después se irá profundizando, de la Sagrada Escritura y de la Historia de la Salvación.
‑Conocer los contenidos básicos de la Liturgia y de la Moral cristianas.
‑Estar abiertos y dispuestos a asumir el compromiso de la propia formación permanente ofrecida por la parroquia, el arciprestazgo u otros cauces diocesanos.
4.‑La capacitación pedagógica.
‑Caer en la cuenta de la necesidad de una nueva pedagogía que conecte con los hombres de hoy, al estilo de la pedagogía de Dios. Que vayan adquiriendo y utilizando nuevas técnicas como dinámica de grupos, medios audiovisuales, lenguaje de los símbolos...
‑Preparar y revisar cada sesión de catequesis, individualmente y en grupo, acompañados de sus responsables.
‑Que vayan conociendo paulatinamente la psicología del ser humano y sus sucesivas etapas evolutivas.
‑Para catequistas que comienzan, que hayan estado acompañados al menos un curso por un catequista con más experiencia.
5.‑Motivaciones para ser catequista.
‑Una conciencia, al menos elemental, que después debe profundizarse, de que en el origen de su tarea eclesial está una llamada de Dios que brota de su Bautismo y su Confirmación.
‑Conciencia también de que el servicio de la catequesis es una misión irrenunciable de la Iglesia. No se accede a este servicio pués por gusto o por caprichos coyunturales que, cuando estos desaparecen, se abandona aquel.
A MODO DE SÍNTESIS
Siguiendo las indicaciones de la Comisión Permanente del Consejo del Presbiterio, presidido por el señor Obispo, y con el propósito de facilitar su consulta ofrecemos de modo global las convicciones y compromisos en la diócesis sobre la catequesis y el catequista ya expuestas en el desarrollo de los capítulos de este Estatuto y Directorio.
1.-La catequesis en el conjunto de la Evangelización
La Iglesia diocesana considera la catequesis como una de la acciones eclesiales por las cuales realiza la Evangelización.
Entiende y realiza la catequesis presuponiendo ya efectuado el primer anuncio del Evangelio y preparando los cimientos de la comunidad cristiana.
2.-Naturaleza de la catequesis.
2.1.- Es responsabilidad de toda la comunidad diocesana ofrecer espacios de maduración de la fe bautismal para todas las edades (niños, jóvenes y adultos) y para las distintas situaciones de las personas (disminuídos psíquicos, etc... ). Esta responsabilidad, así como la preparar catequistas especializados es competencia especial de la Delegación Diocesana de Catequesis.
2.2.-La Iglesia diocesana opta por la catequesis de adultos como forma principal de catequesis " porque esta dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT.43). Esta opción no anula las demas formas de catequesis, siempre necesarias, que se ordenan de alguna manera a la catequesis de adultos (Conf. DCG.20).
3.-Las tareas de la catequesis.
3.1.- La catequesis diocesana no puede reducirse a una simple transmisión de la "doctrina", sino que ha de incluir y desarrollar:
a) El conocimiento del Misterio de Jesucristo.
b) La vida evangélica.
c)La experiencia religiosa en la oración y en la liturgia.
d)El compromiso evangelizador.
3.2.- Hemos de tener en cuenta las situaciones pastorales nuevas que estamos viviendo en España y en nuestra Diócesis en concreto:
‑Niños, bautizados o no, que llegan a la catequesis parroquial sin haber recibido una mínima iniciación o despertar religioso a la fe.
‑Preadolescentes o adolescentes que titubean en su fe o esquivan la formación religiosa en nombre de su libertad.
‑Adultos que no están libres de tentaciones de duda o abandono de la fe ante un ambiente de indiferencia e incredulidad.
En estos casos la "catequesis" diocesana debe cumplir una tarea que no es específicamente suya:"debe preocuparse no sólo de alimentar y hacer madurar la fe inicial, sino, con la ayuda de la gracia, abrir el corazón, convertir, preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe" (CT.19)
4.-La cateqesis tarea esencial de la Iglesia.
La Iglesia diocesana asume la Catequesis como tarea prioritaria y universal, necesaria y permanente, dentro del proceso de la Evangelización. Por ello se compromete a dedicar a este "ministerio" personas capacitadas y medios suficientes para organizarla y realizarla cada vez mejor. El presente Estatuto y Directorio es una respuesta a esta preocupación pastoral.
5.-El ministerio catequético.
5.1.- La Iglesia Diocesana reconoce y agradece el servicio desinteresado de los catequistas y ruega a las parroquias y a las comunidades cristianas que valoren en su justa medida este servicio eclesial.
5.2.- Para conseguir este objetivo se proponen las siguientes acciones:
A.‑En el ámbito parroquial:
‑Celebrar el comienzo del curso catequético con el rito del "envío de los catequistas".
‑Concienciar a la comunidad sobre la importancia de la catequesis, mediante información constante de lo que se está haciendo con los catequizandos, organizando encuentros sistemáticos con los padres por niveles, valorando la figura del catequista en homilias y predicaciones...
B.‑En el ámbito arciprestal:
‑Instituir el "Día arciprestal del Catequista".
‑Continuar realizando y fortalecer todo lo que pueda realizarse a nivel de arciprestazgo:encuentros periódicos de catequistas, fondo económico común para biblioteca, material audiovisual, etc...
C.‑En el ámbito diocesano:
‑Organizar la Delegación diocesana de manera que en cualquier momento pueda estar cercana a las situaciones pastorales y personales de los catequistas que se van produciendo.
‑Asegurar todos los años en "Encuentro Diocesano de catequistas", con la presencia del señor Obispo que apoye y anime.
‑Organizar la celebración anual diocesana del "Día del catequista", facilitando para ello los materiales oportunos.
‑Apoyar e impulsar todas aquellas acciones que, en cualquier nivel, potencien y valoricen la figura del catequista en las comunidades.
6.-La identidad del catequista.
6.1.-Los catequistas diocesanos han de conocer, interiorizar y vivir su condición de cristianos, dando testimonio de ello ante los demás.
6.2.-Los responsables parroquiales invitarán a los jóvenes y adultos diocesanos a que descubran la llamada que Dios pueda dirigirles, acompañándoles en esta búsqueda y discernimiento.
6.3.-Los catequistas diocesanos han de tener muy presente que la transmisión del Evangelio pasa por la cruz y que deben seguir a Jesús cargados con ella. Han de asumir el rechazo, la incomprensión, el sufrimiento y la indiferencia actuales como algo íntimamente unido al servicio del Evangelio, pero conscientes también de que el sufrimiento y la muerte no son la última palabra para el que anuncia el Evangelio. Junto a la cruz, el catequista anuncia la resurrección (Act.2,36).
6.4.- La Delegación Diocesana de Catequesis elaborará los contenidos básicos de la espiritualidad del catequista, así como los medios a través de los cuales se viva esa espiritualidad.
Los responsables parroquiales acompañarán a los catequistas en la formación y en la vivencia de su espiritualidad peculiar.
6.5.-Los catequistas amarán a la Iglesia y a su comunidad cristiana inmediata con sus luces y sus sombras, sintiéndose en ella miembros adultos y creyentes, activos y corresponsables.
Los presbíteros diocesanos fomentarán la participación co‑responsable de los catequistas en este "ministerio" eclesial.
7.-Las tareas del catequista.
En un clima social de indiferencia e incredulidad, el catequista diocesano tendrá que asumir muchas veces una tarea que no es la suya propia:hacer el primer anuncio del Evangelio, suscitar la fe inicial.
8.-El estilo pedagógico del catequista.
Inspirándose en esta pedagogía divina el catequista diocesano realiza su servicio:
‑Desde la credibilidad: como Jesús, que empezó a hacer y enseñar, el catequista se esfuerza en hacer creible lo que anuncia por medio del testimonio de su vida, signo y "palabra visible".
‑Desde la amabilidad: el catequista sabe que lo que anuncia es la mejor noticia que puede recibir el hombre, ya que es su salvación. Por ello ha de ofrecerla con gozo y alegría.
‑Desde la sencillez para que todos puedan percibir que esa palabra va dirigida a ellos y la puedan entender.
‑Desde la cercanía teniendo en cuenta a las personas concretas que le han encomendado, adaptando su lenguaje y sus métodos para mejor ofrecer el mensaje cristiano que ha recibido, al estilo del Hijo de Dios que, "se hizo verdaderamente uno de los nuestros...excepto en el pecado" (Hebr.4,15;Gs.22).
‑Desde el silencio oracional‑contemplativo. El catequista diocesano ha de ser una persona que prepara y reza sus catequesis, dejándose conducir por el Espíritu, "maestro interior" con cuya luz y fuerza podrá ser testigo del Evangelio. Sólo desde el Espíritu descubrirá que las mejores técnicas sin la presencia del Espíritu no valen para nada.
‑En una actitud constante de servicio y gratuidad. La recompensa del catequista es ante todo poder seguir catequizando.
9.-La formación de los catequistas.
9.1.-La Iglesia diocesana considera la formación básica de los catequistas como un requisito imprescindible para ser catequista y realizar el servicio catequético en la Diócesis.
9.2.-En conformidad con lo expuesto en el apartado anterior, la formación que se ofrezca a los catequistas diocesanos:
A)Potenciará la madurez humana y cristiana del catequista, ayudándole a crecer como persona y a madurar como creyente.
B)Ayudará al catequista a adquirir un conocimiento global de la fe, que le permita tener una adecuada síntesis de la fe cristiana.
C)Ayudará al catequista a alcanzar también un conocimiento adecuado del hombre, de la historia y de la sociedad en la que vive (para nosotros del hombre, la historia y la sociedad extremeños), así como le enseñará a hacer una "lectura creyente" de los signos de los tiempos para poder así transformar esta sociedad desde el Evangelio.
D)Promoverá en el catequista el el sentido eclesial, ayudándole a sentirse Iglesia, a sentir con la Iglesia y a edificar la Iglesia, desde el don recibido y en comunión.
E)Intensificará su capacitación pedagógica mediante:
‑Unas actitudes educativas que reflejen la pedagogía de Dios caracterizada, como ya dijimos, por ser una pedagogía del don, de la encarnación y de los signos.
‑Las técnicas metodológicas necesarias para realizar de forma adecuada el acto catequético:"nuevo ardor, nuevas expresiones, nuevos métodos"(Juan Pablo II).
‑El conocimiento y el empleo adecuado de las realidades que integran el acto de la comunicación (emisor,receptor,mensaje,canal,signos...) y de los diferentes lenguajes (narración, celebración, audiovisual, expresión corporal, símbolos...) (CF.120)
F)Propiciará un clima comunitario y de diálogo. El clima formativo ha de estar impregnado de un sentido comunitario. Esta experiencia ayudará al catequista a saber compartir su fe con otros, a relacionarse en grupo y ‑en el fondo‑ a desarrollar su amor fraterno.
9.3.-La Delegación Diocesana de Catequesis se compromete a seguir coordinando, en lo posible, las acciones formativas existentes e impulsar aquellas otras que sean necesarias y viables.
Los cauces o espacios más importantes en donde se puede desarrollar la formación de nuestros catequistas son:
a)Ambito parroquial. Por muchas razones parece que es ellugar natural y ordinario en donde el catequista reciba su formación, a través de:
‑La preparación y revisión de las sesiones catequéticas.
‑La "Escuela de Catequistas" parroquial o interparroquial.
‑La "Escuela de Agentes de Pastoral", en donde exista.
‑Cursillos periódicos de sensibilización para quienes comienzan o de profundización de temas catequéticos para catequistas ya en activo.
‑Grupos bíblicos o Movimientos de carácter cristiano, siempre en vinculación con la parroquia.
‑"Escuela de Teología" para Cáceres‑Ciudad.
b)Ambito arciprestal:
‑"Escuela de Catequistas" arciprestal, en donde sea posible.
‑Cursillos monográficos sobre temas catequéticos.
‑Intercomunicación frecuente:encuentros de catequistas de estudio, comunicación de experiencia, celebración y fiesta fraternas.
‑Creación de las "Coordinadoras Arciprestales de Catequistas", para una mejor organización y una mayor eficacia.
‑"Escuela de Agentes Arciprestal", en donde exista.
c)Ambito diocesano:
‑Reestructuración de la Delegación incorporando a ella representantes arciprestales.
‑Animación y coordinación de todas las acciones formativas.
‑Potenciar y facilitar la oferta de materiales para la formación.
‑Impulsar los encuentros arciprestales diocesanos de catequistas.