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EL ECO Colaboraciones COSAS MÍAS (2010-III) |
La existencia de Dios, de un ser superior a todos, causa primera y fin último, creador de todo, guía y juez del universo ya fue probada desde los más antiguos pensadores y filósofos de la humanidad, ya que el mundo con sus reglas, su orden y su belleza, etc.,etc. pueden llevar al hombre a Dios siendo el ser humano capaz de abrirse a la verdad, a la belleza, al sentido moral, a las ansias de infinito...
Para el creyente, para el cristiano, todo este asunto queda del todo claro al ser iluminada su mente por la revelación.
Pero como se trata de COSAS MÍAS, os diré que para mí personalmente hay pruebas que me hablan y me persuaden (no sé si con razón racional o sin ella) de la existencia amorosa de Dios.
1) En el prólogo del Evangelio de San Juan, a un cierto punto se lee: «La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros>< (Jn 1,14).
Cada día, al rezar el Ángelus y repetir esa frase, siento una especie de descarga eléctrica en mi persona (todavía no me he acostumbrado), que me hace pensar, gozar y dar gracias a la vez, a Dios Padre que quiso que su Verbo, su Palabra, su Expresión, su Pensamiento, en definitiva su Hijo, se hiciese hombre como yo para salvarme, para salvarnos, para acompañarme, para acompañarnos, para amarme, para amarnos... ¡y hasta dónde!
Y digo que me prueba, al menos a mí, la existencia de Dios, porque a nadie que no fuese Dios se le ocurriría una cosa así: el eterno se temporaliza, el omnipotente toma la forma de esclavo, el infinitamente feliz se somete a las inclemencias humanas, etc., etc.
2) Algo parecido me sucede cuando leo en el Evangelio la institución de la Eucaristía y que resumo por falta de espacio: Jesús nace, vive, muere, resucita y sube al cielo para nuestra salvación. Pero ¿quién se imaginaría subir al cielo para interceder por nosotros y a la vez quedarse realmente en el Sacramento por y para nosotros?
A nosotros se nos podría alcanzar dejar una foto, un recuerdo, hoy un video con nuestra imagen y nuestra voz, pero irse y quedarse a la vez sólo se le puede ocurrir a Dios, a nuestro Dios. Es otra prueba para mí de la existencia de un Dios bueno y sabio que supera mi inteligencia e imaginación.
COSAS MÍAS. OCURRENCIAS DE DIOS.
Manuel Azabal