Textos: II Mac 7,
1.20-23. 27-29
Apoc 7,9-17
Jn 1,24-25
Saludo
Excelentísimo y
Reverendísimo Sr. Nuncio Apostólico Giambattista Diquatro.
Excelentísimos y Reverendísimos Sr. Obispo de Chitré y Sr. Obispo
Auxiliar de Panamá.
Ilustrísimo Sr. Vicario General de la Diócesis de Chitré y Párroco de
Las Tablas.
Honorable señor Alcalde de Las Tablas.
Muy dignas autoridades.
Devotos feligreses de Santa Librada de Las Tablas y demás parroquias
presentes.
Introducción
Respondiendo al
interés, al empeño, al tesón y al celo pastoral de su Obispo diocesano
Mons. Fernando Torres, reflejo del interés y de la gran devoción a Santa
Librada en la parroquia de su mismo nombre en Las Tablas, en toda la
nación, en la diócesis y en Panamá, acabo de cumplir con la misión de
entregar a su Obispo Monseñor Fernando Torres, a su Párroco Monseñor
Eladio González y a todos Vdes. una reliquia auténtica que se extrajo de
entre las que, desde el siglo XII, se conservan y veneran en la antigua
Catedral de Sigüenza de mi Diócesis, hoy Sigüenza – Guadalajara.
Todo
sea para mayor gloria de Dios, cuyo amor y misericordia se reflejan en
sus santos, para acrecentar el culto a Santa Librada y para que el
Señor, por intercesión de la Santa, bendiga a todos Vdes., a la
parroquia de Santa Librada, a la Diócesis de Chitré con sus pastores y a
la Iglesia y pueblo de Panamá.
1. El martirio,
prueba del amor a Dios hasta el extremo
“Digna de elogio la
madre, que, viendo morir a sus siete hijos en un solo día, lo soportó
con entereza, porque tenía puesta su esperanza en el Señor”, dice la
lectura del II Libro de los Macabeos, que acabamos de oír.
“Dios os formó en
mi seno – dice la madre a sus hijos – él os dará de nuevo el aliento y
la vida “. Al mas pequeño de dice: “No tengas miedo al Verdugo... acepta
la muerte, para que, por la misericordia de Dios, te vuelva yo a
encontrar con ellos”.
Dignos de elogio
son también nuestros mártires cristianos y entre ellos Santa Librada,
virgen y mártir, porque tuvieron puesta su confianza en Dios. Ni las
amenazas de sus verdugos, ni los halagos de este mundo, ni la misma
muerte pudieron quebrantar su confianza en Dios y su fortaleza ni
apartarlos de su amor a Dios por encima de todo.
Creyeron firmemente
en Dios, esperaron de su misericordia una vida con Dios para siempre y
lo amaron hasta el extremo de entregar su vida por él.
2.
El martirio, camino de Jesús y nuestro
Además, si ser
cristianos es ser discípulo y testigo de Cristo, el mártir es discípulo
y testigo en el más alto grado, hasta la muerte. Por eso los mártires
son modelo y ejemplo para todos los cristianos, independientemente de
que recibamos o no la gracia del martirio.
Jesús nos dice: “Si
el grano de trigo no cae en la tierra y muere, no da fruto; pero si
muere producirá mucho fruto”.
Jesús es el gano de
trigo que se entrega hasta la muerte para resucitar a una nueva vida y
así darnos su vida y su Espíritu. De este modo el Señor nos manifiesta
cuál es su camino hacia la gloria del Padre y nos deja abierto el camino
a sus discípulos.
3. El martirio,
glorificación y alabanza de Cristo
A diferencia de
otras personas que dan la vida por una causa o un valor terreno o
temporal, el martirio cristiano constituye la manifestación suprema y
más generosa de glorificación y de alabanza a Dios. Es la proclamación
de que “la salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el
trono, y del Cordero”. Los mártires son “los que vienen de la gran
tribulación y han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del
Cordero” - acabamos de oír en la segunda lectura, tomada del libro del
Apocalipsis.
Ellos proclaman con
su martirio y nos invitan a proclamar que “la salvación viene de nuestro
Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.
Si hasta los ángeles
responden: “Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de
gracias, el honor, el poder y la fuerza se deben para siempre a nuestro
Dios”, ¿cómo callar nosotros y no cantar con los ángeles la gloria, el
poder, la misericordia y el amor de Dios, que se manifiestan en el
testimonio de sus mártires?
A este fin conducen
el culto y la veneración de los santos y de las reliquias, a la
glorificación de Dios en sus mártires y en sus santos y a imitarles
dando gloria a Dios, en la acción de gracias y en el seguimiento de
Jesús, hasta dar la vida por él.
4. El culto de
las reliquias, tan antiguo como la Iglesia
Con el fin de
conservar la memoria y hacer presente a los cristianos de todas las
épocas y lugares el testimonio y ejemplo de los santos y muy
especialmente de los mártires, la Iglesia, desde el principio guardó,
conservó y veneró las reliquias de los santos, especialmente de los
mártires. Ante ellos y sobre sus sepulcros oraron y celebraron la
Eucaristía, por ejemplo en las Catacumbas.
Sobre los sepulcros
de los Apóstoles Pedro, Pablo y Santiago el Mayor se construyeron las
basílicas de San Pedro en el Vaticano, de San Pablo Extramuros, también
en Roma, y en Santiago de Compostela, en España, respectivamente.
Por la misma razón,
los cristianos de Aquitania, en el Sur de Francia, conservaron y
veneraron las reliquias de Santa Librada, Virgen y Mártir, en diversos
lugares de Francia desde la fecha de su martirio, acaecido entre los
siglos IV y VI, hasta el siglo XII.
Se representa su
martirio como crucificada, en algunas imágenes. Aunque lo más probable
es que muriera decapitada. Pero, en definitiva, todo martirio significa
identificación plena con Cristo Crucificado.
5. Santa Librada
en Sigüenza
Fue en el siglo XII,
el mismo en que el día 22 de enero del año 1124, fiesta de San Vicente
Mártir, Don Bernardo de Agen conquistó para la Corona de Castilla la
plaza fuerte de Sigüenza, en poder de los Árabes y bajo el dominio del
Islam durante cuatro siglos.
Constituido Obispo y
Señor de Sigüenza, al plantearse construir la nueva Catedral, mandó
traer de su tierra aquitana buena parte de las reliquias de Santa
Librada. De este modo se proponía el Obispo reconstruir la Iglesia
diocesana, comunidad, que, se asienta en la fe, sobre el testimonio de
fe de la mártir Santa Librada.
Desde entonces, los
cristianos de la diócesis de Sigüenza, a partir de 1955, Sigüenza –
Guadalajara, con sus obispos, hemos venerado sus reliquias. A ella se
han encomendado los diocesanos durante más de ocho siglos. Especialmente
ha sido invocada Santa Librada pidiendo la fecundidad para las madres y
la salud para los niños.
Desde el 15 de julio
de 1537 las reliquias de Santa Librada están depositadas en una urna de
madera de olmo, revestida de plata, dentro de un sarcófago de piedra, en
el centro de un valioso retablo, de estilo plateresco, mandado construir
por el Obispo de Sigüenza Don Fadrique de Portugal.
Santa Librada,
Patrona de Sigüenza, hoy Copatrona con Nuestra Señora de la Asunción, ha
construido y constituye un sólido pilar donde se asienta la fe de
nuestro pueblo, una semilla de nuevos cristianos y fuente fecunda de
abundantes vocaciones al ministerio sacerdotal, a la Vida Consagrada y
al compromiso misionero, sobre todo hacia los países del Nuevo
Continente de América.
6. Santa Librada
en Panamá y en Las Tablas
Fruto de fe y de la
vida cristiana, alimentadas por la palabra de Dios, los Sacramentos y la
devoción a la Virgen María y a los santos, como Santa Librada, fue la
labor de los misioneros, desde el tiempo del descubrimiento de América y
de la Colonia, independientemente de las intenciones y de las acciones
de los conquistadores y colonizadores. Ellos, los misioneros trajeron la
fe y con ella la devoción a los santos, como modelos para los nuevos
cristianos.
Expongo brevemente
tres datos que pueden aproximarnos a los comienzos de la devoción a
Santa Librada en Panamá.
1. Fray Diego Ladrón
de Guevara Orozco, natural de Cifuentes, diócesis de Sigüenza, Canónigo
Chantre de aquella Catedral y después Obispo de Guamango, Cuzco y Quito,
fue el primero que trajo reliquias de Santa Librada a estas tierras.
2. Fray Tomás de
Berlanga, nacido en Berlanga, diócesis de Sigüenza, hacia 1490, fue
nombrado en 1533 Obispo de Panamá, renunciando años después a dicho
cargo y volviendo al Convento a España. Murió hacia 1547. Coincidió su
vida y su ministerio episcopal con una época de esplendor del culto a
Santa Librada en Sigüenza, su diócesis de origen, de lo que es fácil
deducir que participaría también él de esta devoción y de su
propagación.
3. El Tesorero de la
Catedral de Panamá en el año 1693 pidió una reliquia de Santa Librada a
la Catedral de Sigüenza. Se le concedió, y el obispo de Panamá escribió
manifestando haberla recibido y diciendo que su devoción estaba muy
extendida por toda su diócesis.
7. Objetivo de la
reliquia de Santa Librada en Las Tablas
Hoy me han
correspondido a mí la misión, la gracia y el honor de traer una reliquia
de Santa Librada, con la ilusión y la esperanza de que, por la
veneración de Vdes. a la Santa y por su intersección ante Nuestro Señor,
contribuya a acrecentar la gloria de Dios en esta tierra y sirva de gran
provecho espiritual para sus vidas.
La reliquia de un
santo, de una santa, de una virgen de una mártir, no es solamente el
recuerdo de un pasado, ni es un trofeo, ni una joya, sin más. No, una
reliquia constituye la memoria viva y agradecida de una persona que,
habiendo entregado su vida por Dios, vive para siempre intercediendo por
nosotros y sigue siendo testimonio y ejemplo vivos y modelo a imitar,
válido para todas las personas, de cualquier edad, sexo y condición, en
todo lugar y tiempo.
Su vida y su muerte,
independientemente de las circunstancias de tiempo y lugar de las
mismas, son un testimonio auténtico de vida y de muerte cristianas de
quienes, a ejemplo del Primer Testigo, Jesucristo, dieron su vida por
amor a Dios sobre todas las cosas y para la salvación del mundo.
He aquí la razón de
ser de esta reliquia y de mi traslado desde el lugar donde se ha
conservado y venerado durante casi nueve siglos, para que también
ustedes la puedan contemplar y venerar.
Para que ella les
recuerde permanentemente que ser cristianos es ser testigos; es decir,
manifestar con nuestras palabras y obras y con nuestra propia vida el
amor infinito de Dios, que Dios es Amor, como acaba de recordarnos el
Papa Benedicto XVI en su primera Encíclica “Dios es Amor”, y que del
Amor de Dios, como de su fuente, nace y nos llega nuestro amor a Dios
sobre todas las cosas y el amor a los hermanos como Cristo nos ha amado.
Les he traído la
reliquia de Santa Librada para que les recuerde e impulse, sobre todo a
los jóvenes, a vivir una vida en la fidelidad y en la fortaleza de la
Virgen y Mártir Santa Librada.
Para que Santa
Librada nos alcance del Señor la bendición para los padres y las madres,
la fecundidad para las madres y la salud para los niños.
Para que Santa
Librada, esparcidos los restos de su cuerpo, que albergó tan gran
santidad, por todo el mundo, como la fe cristiana, extendida por el
mundo entero, constituya un vínculo de unión por la oración y por el
servicio mutuos entre Sigüenza y Las Tablas, entre la diócesis de Chitré
y la de Sigüenza Guadalajara, entre Panamá y España, entre América y
Europa.
Conclusión
Que la Santísima
Virgen María, que en Sigüenza comparte el oficio de Patrona con Santa
Librada y que en esta tierra de ustedes es invocada bajo tan numerosas,
tan diversas y tan bellas advocaciones, nos alcance de su Hijo las
gracias que hoy le pedimos y le seguiremos pidiendo por intercesión de
Santa Librada.
La Eucaristía, que
estamos celebrando, fuente y culmen de la vida cristiana, constituye hoy
y siempre la fuente donde se alimentan nuestra fe, nuestra esperanza y
nuestro amor, la fidelidad de las vírgenes y la fortaleza de los
testigos y de los mártires.
Que la Eucaristía
constituya también el lugar privilegiado de nuestro encuentro en la
familia de los diversos pueblos y de la comunión entre los hermanos.
Amén.
