"Ecos" Culturales...                         por José Luis

Testigos de Cristo

San Martín I

Natural de Todi en Umbría, era un sacerdote de la diócesis de Roma, aunque ejerció un tiempo como apocrisiario en Constantinopla, es decir, representante eclesiástico en el imperio Bizantino. En el año 649 fue elegido para ocupar la sede de san Pedro.

Condenó el monoteletismo, herejía que afirmaba que en Jesucristo solo hay una voluntad, la voluntad divina. Así, el mismo año en que fue elegido Papa convocó en Roma un sínodo para rebatir esta herejía y al patriarca Pablo de Constantinopla que la defendía. Mientras se celebraba este sínodo en Letrán, el emperador envío a Roma un ejército con el encargo de arrestar al Papa, pero el capitán de dicho ejército se rebeló e instituyó su propio poder personal en Italia.

Detenido por fin en 653 por el emperador Constante, Martín fue conducido a Constantinopla, encarcelado y torturado. Por ser coherente y fiel a la doctrina católica fue condenado al destierro en el Quersoneso, actual Crimea, donde murió poco después. Desde el exilio, Martín escribió cuatro cartas donde expresa su desconsuelo y abandono de los hombres, pero sobre todo su confianza en Dios.

Su culto se desarrolla inicialmente en Oriente a través de monjes y teólogos que valoran su defensa de la fe contra la herejía y contra el poder civil impío, injusto y tiránico. Algo más tarde se difunde también su culto en Roma. Desde el siglo XI aparece su nombre en los calendarios romanos. Celebramos su fiesta el 13 de abril.

San Juan Bautista de La Salle

Nació en Reims (Francia) en 1651 y era el mayor de once hermanos. Muy joven inició los estudios para el sacerdocio que recibió en 1678. Una vez ordenado comenzó a preocuparse por la educación de la juventud más pobre, abriendo en 1679 tres escuelas de caridad en tres parroquias de Reims que serían el inicio de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, una congregación de maestros que llevaban vida comunitaria.

Poco a poco se extendieron las escuelas por otras partes de Francia, llegando en 1688 a París. Junto con las escuelas, Juan Bautista fundó en Reims un seminario para maestros rurales y un noviciado. Estas nuevas fundaciones tuvieron que soportar también innumerables dificultades, sobre todo en París, donde fue acusado por otros maestros de dirigir escuelas sin autorización; sin embargo, a pesar de los ataques, la congregación se fue extendiendo con nuevas fundaciones, llegando en 1702 a fundar una escuela en Roma.

Con 66 años dejó el cargo de superior y se retiró a Rouen donde murió el 7 de abril de 1719. Pocos años después, el Papa aprobaba el instituto religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. De Juan Bautista se conservan varios escritos espirituales destinados a los hermanos en los que insiste sobre todo en la formación del hombre interior, dócil al Espíritu, hasta llegar al abandono en Dios.

Fue beatificado en 1888 y canonizado en 1900. En 1950, Pío XII lo proclamó patrono de todos los educadores. Celebramos su fiesta el 7 de abril.

San Francisco de Paula

Nació en Paula (Calabria) en el año 1416. Era hijo de Giacomo y Vienna, padres de edad avanzada, y su nacimiento fue atribuido a la intercesión de san Francisco de Asís. Siendo joven ingresó por un año en el convento de San Marcos Argentano manifestando su piedad y deseos de servir al Señor y después peregrinó con sus padres a Asís, pasando por Montecasino, Roma y Loreto. La visita a Roma hizo madurar en él la idea de una reforma de la vida de la Iglesia basada en la pobreza.

 Con trece años inicia una vida eremítica en Paula y en torno a 1435 se marchó a las afueras de la ciudad para continuar su vida de penitencia. Pronto acudieron a él muchas personas que querían tenerle como guía espiritual y llevar su misma vida. En 1470 su obra es aprobada por el obispado de Cosenza y en 1474 por la Santa Sede; naciendo así la Congregación eremítica paulina de San Francisco de Asís, posteriormente conocida como Orden de los Mínimos.

Junto a su vida penitente Francisco se convirtió en referente religioso para las gentes de Paula que acudían a él y en la defensa de los más pobres y desfavorecidos.

Su fama llegó hasta la corte del rey Luis XI de Francia quien reclamó su presencia. Francisco, con el permiso del Papa, se traslada a Francia y acompaña al rey durante su enfermedad y muerte. Después Carlos VIII lo retendrá en la corte hasta que Francisco muere en Tours en el año 1507. Su culto se difunde rápidamente siendo beatificado en 1513 y canonizado en 1519. Celebramos su fiesta el 2 de abril.

Santo Toribio de Mogrovejo

Nace en 1538 en Mayorga de Campos (León). Realizará estudios en Valladolid, Salamanca y después en Oviedo, licenciándose en derecho en 1568. En 1573 es nombrado miembro del tribunal de la Inquisición de Granada, donde destaca por su moderación y su justicia.

En 1579, sin ser todavía sacerdote, es elegido por el rey Felipe II para ocupar la sede episcopal de Ciudad de los Reyes, la actual Lima, capital del Perú. Dos años después se trasladará allí.

Como obispo de Lima aplicó el Concilio de Trento, reformando las estructuras y las costumbres eclesiásticas, e impulsó la evangelización de las Indias, visitando la enorme diócesis varias veces. Luchó también contra el empobrecimiento material, cultural y humano de la población autóctona, llegando incluso a aprender la lengua quechua.

Celebró el III Concilio Provincial de Lima y varios Sínodos diocesanos, fundó el seminario diocesano para formar al clero y promovió la publicación del Catecismo en lengua indígena. También se conservan algunos diarios que él mismo escribió y en los que detalla sus visitas pastorales.

Murió durante la cuarta visita pastoral, el viernes santo de 1606, en una comunidad indígena, dejando una huella inolvidable de santidad. Fue beatificado en 1679 y canonizado en 1726. Celebramos su fiesta el 23 de marzo.

San Patricio

Nace en torno al año 390 en la Britania romana, donde su familia poseía una villa. Su abuelo era sacerdote y su padre diácono y encargado de la recaudación de los impuestos. A los 16 años Patricio es secuestrado y vendido como esclavo en Irlanda por unos piratas.

Después de seis años trabajando como pastor logró escapar del cautiverio en una nave de marineros irlandeses con los que llegó a Bretaña. Tras pasar algún tiempo con su familia se traslada a la Galia junto con el obispo Germán de Auxerre donde recibe formación eclesiástica en varios monasterios y decide ser ordenado sacerdote.

Durante una visión siente la llamada a trabajar como misionero en Irlanda. Trasladado a Roma el Papa Celestino manda que sea ordenado obispo y lo destina a evangelizar Irlanda en el año 432. Allí, se dedica a predicar y bautizar y, aunque no faltaron persecuciones y sufrimientos, logra instaurar la vida cristiana en la isla. También escribió una Confesión donde relata su experiencia como evangelizador, reconociendo sus defectos pero también la integridad de su fe y de sus intenciones y como el amor de Dios siempre lo ha dirigido y lo sostenido.

Su muerte se sitúa en Irlanda en torno al año 461. Es el patrón de Irlanda. Celebramos su fiesta el 17 de marzo.

San Francisca Romana

Nace en Roma en 1384 en una familia acomodada ya que su padre pertenecía a la nobleza de la ciudad. Fue una niña despierta y piadosa que manifestó desde joven su deseo de consagrarse totalmente a Dios pero fue prometida por sus padres en matrimonio a Lorenzo Panizani, un joven mercader romano. La joven en un primer momento rechazó el matrimonio hasta el punto de caer enferma pero, después, convencida de que esta era la voluntad de Dios, aceptó.

En su matrimonio tuvo tres hijos y supo compaginar su labor de madre y esposa con la oración y el servicio a los más pobres, visitando y atendiendo a los enfermos en los hospitales y repartiendo sus bienes entre ellos. Con su cuñada transformará su rica casa en un lugar de acogida para los necesitados.

Esta forma de vida tan austera hizo que muchas otras mujeres se contagiasen de su espíritu cristiano. Con ellas, en 1425 Francisca fundó una comunidad femenina de oblatas benedictinas que, siguiendo la regla de San Benito, se dedicasen al servicio de los pobres y necesitados. Más tarde elaborará unas normas para su comunidad y, tras la muerte de su marido, en 1436 se unió a sus compañeras en la vida común. Murió en 1440 en su casa y casi inmediatamente se inicia el proceso de canonización aunque no fue canonizada hasta 1608. Celebramos su fiesta el 9 de marzo.

San Casimiro

Nació en Cracovia en 1458. Era el segundo de los trece hijos del rey Casimiro IV de Polonia y de Isabel de Habsburgo. Desde muy niño manifestó una gran fuerza de voluntad así como un gran espíritu de piedad y de penitencia. Gracias a una esmerada educación fue un gran conocedor del latín y de la literatura antigua y también adquirió grandes conocimientos sobre los humanistas de su tiempo.

Cuando tenía trece años, un grupo de rebeldes húngaros lo reclamaron como candidato para ocupar el trono de Hungría, pero él, tras una serie de revueltas políticas, se negó a aceptar una causa que consideraba injusta.

Instalado de nuevo en Polonia se entrega a la vida religiosa aunque debió gobernar en Polonia durante algún tiempo en nombre de su padre, destacando por sus capacidades políticas y su firmeza moral. Además, supo conjugar estas tareas con una vida austera, penitente y de servicio a los más pobres. Rechazó el matrimonio para vivir una vida de consagración a Dios y fue gran devoto de la Virgen María.

En marzo de 1484, con solo 26 años, muere en Grodno (antigua Polonia) consumido por la tuberculosis y es enterrado en Vilna (Lituania). En 1522 fue canonizado por el papa Adriano VI. Se le considera protector de Polonia y Lituania y es venerado también en Bélgica y en Nápoles. Celebramos su fiesta el 4 de marzo.

San Policarpo

Conocemos la vida de San Policarpo por los escritos de san Ireneo de Lyon que lo conoció en Asia Menor durante su juventud y también por el historiador Eusebio que lo cita en su obra. Además, sabemos que acogió a san Ignacio de Antioquía cuando iba prisionero camino de Roma.

Nacido en el siglo I, pudo conocer en su juventud a los apóstoles, especialmente a San Juan, y a otros muchos que habían visto al Señor. Se le considera una de los Padres Apostólicos. Durante muchos años fue obispo de Esmirna.

Casi al final de su vida viajó a Roma para discutir con el papa Aniceto los problemas suscitados sobre la fecha en que los cristianos debían celebrar la Pascua. No llegaron a un acuerdo pero se separaron en paz y Aniceto, en señal de respeto, le concedió el honor de presidir la Eucaristía.

Sufrió el martirio en la segunda mitad del siglo II, cuando tenía 86 años.

Se conserva una carta de San Policarpo a la Iglesia de Filipos y el relato de su martirio en Esmirna. En este relato se cuenta que tras huir fuera de la ciudad para evitar el martirio fue arrestado y conducido al estadio de la ciudad. Allí se le pidió que renegara de su fe en Jesucristo para no morir, pero al negarse a hacerlo fue quemado vivo. Rápidamente se desarrolla su culto. Celebramos su fiesta el 23 de febrero.

San Pedro Damiani

Nació en Ravena, el año 1007. Tras la muerte de sus padres su hermano Damián lo ayudó en los estudios que realizó en Ravena, Faenza y Parma. Por eso, tomó el nombre de su hermano como apellido.

Tras concluir los estudios ejerció como profesor varios años pero, deseoso de cultivar la vida interior, en 1035 entra en el eremitorio de Fonte Avellana y es ordenado sacerdote. En 1043 se convierte en prior de dicho eremitorio dedicándose a organizar la vida eremítica que él consideraba la cumbre de la experiencia monástica. Además, fundó y reformó numerosos monasterios por toda Italia.

Como hombre equilibrado y moderado intervino en la vida eclesial de su época luchando contra la simonía y otros defectos del clero y colaborando con el emperador y los papas cuando solicitaban su ayuda. También participa en el movimiento de reforma propugnado entre otros por el monje Hildebrando, que sería el futuro papa Gregorio VII. En 1057 fue nombrado cardenal y obispo de Ostia y continuó con su misión reformadora. Escribió obras sobre la vida monástica, sermones, poesías, himnos, oraciones y una biografía de San Romualdo, fundador de la orden camaldulense.

Muere en febrero de 1072 en Faenza y rápidamente se desarrolla su culto. El papa León XII lo declara doctor de la Iglesia en 1828. Celebramos su fiesta el 21 de febrero.

San Jerónimo Emiliani

Nació en Venecia el año 1486. Era hijo de un senador de dicha República y el pequeño de cuatro hermanos. De joven abrazó la carrera de las armas llegando a ser alcalde regente. En 1524, al acabar su mandato, abandonó la actividad militar y política y regresó a Venecia para atender a la viuda de su hermano y a sus sobrinos.

En esta época conoció algunas experiencias espirituales así como iniciativas caritativas, en especial de los teatinos, llegando a dirigir un hospital y un taller para jóvenes huérfanos. Tras una grave enfermedad, de la que logró reponerse, decidió renunciar a todos sus bienes para consagrarse al servicio de los pobres.

En 1532 se traslada a Bérgamo, donde crea una congregación de laicos que le ayuden a gestionar sus obras asistenciales; un año después hace lo mismo en Milán y más tarde en Pavía, Brescia y Como, iniciando en cada ciudad obras asistenciales para huérfanos. Por fin, buscando la paz y el recogimiento, se instala en el pueblecito de Somasca donde trabaja con huérfanos y donde fundará, con sus seguidores, la congregación de clérigos regulares de Somasca, con la misión de socorrer a los niños huérfanos y pobres.

En 1537 muere en Somasca a consecuencia de la peste. Muy pronto se desarrolla su culto. Fue beatificado en 1747 y canonizado por Clemente XIII en 1767. Celebramos su fiesta el 8 de febrero.

San Óscar

Óscar o Anscario, del nombre latino Ansgarius, nació cerca de Amiens en torno al año 800. A los cinco años muere su madre y es enviado por su padre a estudiar al monasterio benedictino de Corbie, en Westfalia, donde adquiere una amplia formación espiritual y cultural. De allí es enviado al recién fundado monasterio de Nueva Corbie, como maestro de novicios.

Tras cuatro años en el monasterio y, a petición del rey Luis el Piadoso, acompaña al rey Haroldo, recién bautizado, a Dinamarca para iniciar la evangelización de aquellos pueblos. Tras un primer fracaso, en 829 es llamado de nuevo, esta vez por el rey de Suecia, y dos años después es nombrado primer obispo

de la diócesis de Hamburgo, creada por el Papa como base para la evangelización de los pueblos del norte.

Tras una primera etapa de éxitos, Anscario debe afrontar grandes dificultades, entre otras la invasión de Hamburgo por parte de piratas normandos, arrasando cuanto encontraban a su paso. Este hecho le obligó a trasladar la sede a Bremen, donde murió en el año 865.

Entre sus obras sólo se conserva la Vita Willehadi, dedicada a Vilehado, su antecesor en la diócesis de Bremen y alguna carta, aunque escribió relatos de sus viajes apostólicos y un comentario a los Salmos. Los pueblos escandinavos le honran como patrón. Celebramos su fiesta el 3 de febrero.

Santo Tomás de Aquino

Nació en el castillo de Rocca Secca, cerca de Aquino, en 1225. Era el cuarto hijo de la noble familia de los Condes de Aquino y desde niño fue educado en el monasterio de Montecasino y, posteriormente en Nápoles.

Siendo todavía muy joven y a pesar de la oposición de su familia, decide ingresar en la orden de predicadores o dominicos. Para ello tuvo que superar diversas pruebas, entre ellas un año de reclusión en el castillo familiar.

Ya en la orden de predicadores estudió en París y Colonia bajo la guía de San Alberto Magno. Ordenado sacerdote en 1251, desde 1252 se dedica de lleno a la enseñanza y a la composición de sus obras teológicas y filosóficas.

En 1273 tuvo una experiencia religiosa que le movió a dejar de escribir e incluso pretendió que fuera destruida su ingente obra. Tres meses después, el 7 de marzo, moría en el monasterio cisterciense de Fossanova mientras se dirigía, invitado por el Papa, al Concilio de Lyon.

Su obra cumbre es la Summa Theologiae, iniciada en 1267 y que no pudo concluir. A esta hay que añadir otras muchas obras; incluso escribió, a petición del Papa, algunas obras litúrgicas, entre ellas el oficio de la fiesta del Corpus Christi. Canonizado por Juan XXII en 1323 fue declarado “Doctor de la Iglesia” por el papa Pío V en 1567. Celebramos su fiesta el 28 de enero.

Santa Inés

Es una de las mártires más famosas de la historia del cristianismo. Nació en Roma en el siglo III y, según cuentan sus biógrafos, a los trece años fue pretendida por varios jóvenes de las principales familias romanas quienes, ante la negativa de la joven, que manifiesta su consagración a Jesucristo, la denuncian ante el gobernador. Conducida a juicio, se mantuvo firme en su fe cristiana a pesar de ser amenazada con la tortura y la muerte si no ofrecía sacrificios a los ídolos. Firme en su negativa fue condenada a la hoguera y después degollada durante la persecución de Decio (250-251) o de Valeriano (258-260).

Muy pronto se difunde su culto. Ya en el siglo IV, Constantina, hija del emperador Constantino, hizo construir en Roma una basílica en el lugar de la sepultura de la mártir, junto a la vía Nomentana. También en esta época aparece su nombre en la Plegaria eucarística I. Además será elogiada por grandes padres de la Iglesia como san Ambrosio, san Agustín, san Jerónimo o san Gregorio. Desde el siglo V existen varias narraciones de su martirio.

Se la suele representar con un cordero al lado, quizás por el significado latino de su nombre. Es tradicional en Roma la bendición de los corderos el día de su fiesta, con cuya lana se elaboran los palios que el Papa entrega cada año a los nuevos arzobispos en la fiesta de san Pedro y san Pablo. La fiesta de santa Inés se celebra el 21 de enero.

San Hilario

Nació en Poitiers a principios del siglo IV; hijo de nobles gentiles. Bautizado en torno al año 345 fue elegido obispo de su ciudad hacia el año 350.

Fue un gran defensor de la divinidad de Cristo y por ello luchó con valentía contra los arrianos, que no la admitían. Llegó incluso a ser desterrado a Frigia, provincia romana de Asia, por el emperador Constancio, también arriano. Desde el destierro envió a occidente varias de sus obras, entre ellas el tratado sobre la trinidad, De Trinitate, y participó en diversos sínodos orientales. Sus enemigos, considerando que su presencia en Oriente era negativa le permitieron volver a la Galia, donde fue recibido con gran júbilo por los católicos.

Sus numerosas obras, llenas de sabiduría y de doctrina, están destinadas a consolidar la fe católica y a la interpretación de la sagrada Escritura. Su reflexión parte de la fe trinitaria recibida en el bautismo. Dios Padre comunica su divinidad al Hijo; éste compartió nuestra condición humana, de tal manera que sólo en Cristo, la humanidad encuentra la salvación. Esta salvación exige también la conversión personal. Además, según Isidoro de Sevilla, Hilario fue de los primeros en introducir el canto en las celebraciones litúrgicas de occidente.

Murió el año 367. El papa Pío IX, a petición de los obispos franceses, lo declaró doctor de la Iglesia en 1851 por sus enseñanzas sobre la divinidad de Jesucristo. Celebramos su fiesta el 13 de enero.

San Raimundo de Peñafort

Nació hacia el año 1175, en Villafranca del Penedés, cerca de Barcelona, en el seno de una familia noble. Se cree que pudo estudiar jurisprudencia en Bolonia, donde también fue profesor. Fue canónigo de la Iglesia de Barcelona y allí también ejerció como profesor, hasta que en el año 1222, ingresó en la Orden de Predicadores.

Durante dos años recorrió toda la península ibérica para promover la restauración de la vida espiritual y de la disciplina eclesiástica. También intervino en el concilio de Lérida y fue encargado por el Papa para predicar la cruzada, recogiendo fondos para la conquista de Mallorca.

El papa Gregorio IX lo llamó a Roma en 1230 para convertirlo en su confesor y posteriormente penitenciario y capellán papal. Por mandato de este mismo Papa elaboró la Collectio Decretalium, con normas canónicas de los papas que pasará a formar parte del Corpus Iuris Canonicum.

Elegido superior general de su Orden en 1238, la gobernó con sabiduría y prudencia. Dos años después dimitió del cargo y fijó su residencia en el convento de Santa Catalina en Barcelona hasta su muerte. Entre sus escritos, destaca la Summa casuum, para la administración del sacramento de la penitencia. Murió en el año 1275 y fue canonizado por Clemente VIII en 1601. Es patrón de los abogados y de las facultades de derecho españolas. Celebramos su fiesta el 7 de enero.

Santo Tomás Becket

Nació en Londres en el año 1118. Era hijo de un rico mercader que pudo ofrecerle una óptima educación sobre todo jurídica. De joven entró a formar parte de los colaboradores del arzobispo de Canterbury y posteriormente fue nombrado canciller del reino en 1155, siendo compañero y colaborador inseparable del rey Enrique II.

A la muerte del arzobispo Teobaldo fue elegido arzobispo de Canterbury el año 1162. Como arzobispo tuvo que defender valientemente los derechos de la Iglesia contra el mismo rey Enrique II que pretendía supeditar a la Iglesia al poder secular. Esto le valió el destierro a Francia durante seis años, desde donde, en condiciones nada fáciles, defendió la necesidad para la Iglesia de una verdadera libertad frente al poder terreno. Vuelto a la patria entre aclamaciones del pueblo, hubo de sufrir todavía numerosas dificultades, hasta que, incitados por la irritación del propio monarca, cuatro esbirros lo asesinaron la noche del 29 de diciembre del año 1170.

Muy pronto comenzaron los milagros en el lugar de su muerte y fue considerado mártir por el pueblo. El propio rey debió pedir perdón públicamente. En 1173 fue canonizado por el papa Alejandro III. Fue un hombre profunda y sinceramente religioso que vivió su fe en el mundo en los cargos que desempeñó y que dio su vida en defensa de la libertad de la Iglesia frente a los poderes de este mundo. Celebramos su fiesta el 29 de diciembre.

San Juan de Kety

Juan de Kety, llamado también Juan Cancio, nació en Kety, Polonia, en 1390. Sus padres, Ana y Estanislao Wacienga, lo enviarán a estudiar a la Universidad de Cracovia, fundada unos años antes. Tras obtener el doctorado en filosofía trabaja como profesor en Miechow entre 1421 y 1429. Después retoma los estudios y, tras realizar el doctorado en teología, en 1439 es nombrado canónigo de la colegiata de San Florián en Cracovia. También ejercerá por un breve tiempo como párroco en Olkusz.

En 1440 se establece definitivamente en Cracovia, donde enseñará hasta su muerte, el 24 de diciembre de 1473, y donde escribirá comentarios a la Summa de Santo Tomás de Aquino y a la Sagrada Escritura.

Durante toda su vida se distinguió por su extraordinaria piedad hacia los pobres, a los que daba cuanto poseía, privándose incluso de lo necesario. Gracias a su labor se crearon varias estructuras de asistencia a los pobres y necesitados; acudiendo también a las cárceles y a los hospitales. Además, realizó varias peregrinaciones, en concreto, una a Jerusalén y cuatro a Roma, siempre a pie.

Tras su muerte se difundió rápidamente su culto, convirtiéndose su tumba en lugar de peregrinación. Beatificado en 1690, fue canonizado, a petición de la universidad de Cracovia, en 1767 por Clemente XIII. Celebramos su fiesta el 23 de diciembre.

San Juan de La Cruz

Nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. Muy pronto muere su padre y su familia sufre serias penurias económicas. En Medina del Campo estudiará en el colegio de los doctrinos, trabajando a la vez como enfermero y, desde 1559, frecuentará el colegio de los jesuitas. En 1563 ingresa en los carmelitas de Medina del Campo, profesando en 1564. Después se traslada a Salamanca para estudiar filosofía y teología.

En 1567, cuando pensaba ingresar en la Cartuja, conoce a Teresa de Jesús que lo convence para la reforma carmelita. Un año después, iniciará su andadura como reformado en el convento de Duruelos. Nombrado maestro de novicios de la reforma, acude a Pastrana, Alcalá de Henares, donde será rector del colegio de los descalzos y Ávila. En 1577 es detenido y recluido en la cárcel conventual del Carmen, en Tole-do, de la que huirá nueve meses después hacia Andalucía donde fundará el convento de Baeza y ejercerá de prior en Granada. Elegido vicario provincial se traslada a Segovia.

En el capítulo de 1591 queda sin ningún cargo y marcha a Úbeda (Jaén) donde morirá el 14 de diciembre, a los 49 años. Beatificado en 1675, fue canonizado por Benedicto XIII en 1726. Pío XI lo declaró doctor de la Iglesia en 1926 y Juan Pablo II patrón de los poetas de lengua española en 1993. Entre sus obras se encuentran Subida al Monte Carmelo, Noche Oscura o Cántico Espiritual. Celebramos su fiesta el 14 de diciembre.

Santa Eulalia de Mérida

Eulalia, que significa «la que habla bien», pertenecía por su nacimiento a un noble linaje, pero fue más ennoblecida por su martirio. Sabemos que nació en Mérida a finales del siglo III, concretamente el año 292, en el seno de una familia patricia y que murió mártir a los doce años.

El escritor cristiano Aurelio Prudencio hace una primorosa descripción de su martirio: es presentada como una joven cristiana, seria y modesta, que a los trece años es alejada de la ciudad por su padre para evitar la persecución desencadenada contra los cristianos. Trasladada a una villa rural, Eulalia siente la necesidad de huir de su retiro y de presentarse espontáneamente en la ciudad donde, pese a las amenazas y los tormentos, se mantiene firme en la defensa de la fe, sufriendo un terrible martirio en el que es quemada viva. Esta narración poética, compuesta para ser recitada en Mérida en torno al año 400, coincide con las actas escritas por un testigo ocular.

Poco después de su martirio, ocurrido en torno al año 304, sobre su sepulcro se alzaría un templo en la ciudad de Mérida para conservar sus reliquias. Su culto se extiende rápidamente por toda la cristiandad, como lo atestigua el sermón escrito por san Agustín en el día de su fiesta.

También durante la Edad Media se desarrollan otros relatos legendarios de su vida y de su martirio. Celebramos su fiesta el 10 de diciembre.

San Juan Damasceno

Nació en Damasco, en la segunda mitad del siglo VII, en el seno de una familia árabe cristiana. Su padre trabaja al servicio del Califa en la recogida de impuestos. Tras una cuidada formación, sucederá a su padre en el servicio al Califa.

En torno al año 700, a los treinta años de edad, decide abandonar la actividad pública para retirarse al monasterio de San Sabas, próximo a Jerusalén. Ordenado sacerdote se dedicará principalmente a la producción literaria y a la predicación, sobre todo en las principales fiestas cristianas.

 Se han conservado numerosas obras en las que, de forma clara y concisa, expone la doctrina teológica y moral. Gran conocedor de la filosofía, sus obras van dirigidas especialmente a los monjes. Sin embargo, también tuvo que enfrentarse con los iconoclastas, aquellos que prohibían el culto a las imágenes. En sus Discursos en defensa de las imágenes, escritos entre los años 730 y 731 defiende no sólo la licitud sino también la conveniencia de dicho culto, distinguiendo siempre entre la veneración y la idolatría. Además, es autor de himnos de la liturgia oriental.

Juan muere a una edad muy avanzada, hacia el año 750. Enterrado en Jerusalén, su culto se difunde rápidamente por Oriente. En 1890 el Papa León XIII lo proclama doctor de la Iglesia y hace coincidir su fiesta con la fecha de su muerte, el 4 de diciembre.

San Columbano

Nació en Irlanda, en la primera mitad del siglo VI, y recibió una sólida formación, tanto religiosa como profana. Tras un proceso de conversión durante su juventud, decide retirarse a vivir de forma solitaria dedicado a la oración.

Habiendo abrazado poco después la vida monástica, se siente llamado a evangelizar los pueblos bárbaros. Con un grupo de compañeros parte hacia Francia donde fundó varios monasterios, entre ellos el de Luxeuil, que gobernó con una rígida disciplina. Estos monasterios además de ser focos de una renovación de la vida cristiana dieron origen a importantes ciudades. Treinta años después, se verá obligado a exiliarse por denunciar la corrupción que existía en la corte de los reyes galos.

Después de recorrer Suiza y Alemania se refugia en Italia, donde, ya anciano, funda el famoso monasterio de Bobbio, situado entre las ciudades de Génova y Piacenza. Desde aquí combatirá con sus escritos las herejías arriana y nestoriana.

Murió el 23 de noviembre del año 615, después de haber llevado una vida ejemplar como cristiano y como religioso. Muy pronto comenzó su culto litúrgico, extendiéndose sobre todo a las numerosas regiones que habían sido evangelizadas por él. Celebramos su fiesta el 23 de noviembre.

Santa Margarita de Escocia

Era hija del rey Eduardo de Inglaterra. Nació en Hungría hacia el año 1046, mientras su padre vivía allí desterrado como consecuencia del dominio danés de Inglaterra. Su infancia transcurre en la corte del rey Esteban de Hungría.

En 1054 vuelve con su familia a Inglaterra a la corte del rey Eduardo II y en 1067, tras la conquista normanda, se refugió en Escocia. Dos años después, en 1069, fue dada en matrimonio al rey escocés Malcolm III.

Como reina aportó a la corte escocesa no sólo la cultura inglesa y continental sino también una renovación de la vida cristiana: reformó las costumbres y la liturgia y practicó la caridad asistiendo en su propio palacio a pobres y enfermos. Con su ayuda económica restauró y construyó varios templos, entre ellos, la Catedral de Dunfermline.

Durante su vida, Margarita supo compaginar ejemplarmente su labor como reina en la corte con la educación de sus ocho hijos, de los que tres llegarían a ser reyes de Escocia.

En 1093, durante una batalla contra los ingleses, fue asesinado el rey Malcolm y su hijo mayor. Pocos días después, ese mismo año, moriría ella en Edimburgo. Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación. En 1673 fue proclamada patrona de Escocia. Su fiesta se celebra el 16 de noviembre.

San Leandro

Leandro nació en Cartagena, en torno al año 540. Pertenecía a una de las familias más influyentes de la ciudad y era hermano de los santos Fulgencio (Obispo de Écija), Florentina e Isidoro (quien le sucedería como Obispo de Sevilla). Tras la conversión de su madre al catolicismo Leandro ingresará en un monasterio en Sevilla dedicándose a la oración y al estudio.

Elegido para ser Obispo de Sevilla, creó una escuela donde se enseñaba teología y todas las artes conocidas en la época. Entre los alumnos se encontraban Hermenegildo y Recaredo, hijos del rey visigodo Leovigildo que profesaba la herejía arriana. Esta herejía negaba la divinidad de Jesucristo. La conversión de Hermenegildo al catolicismo desencadenó una guerra por la que San Leandro tuvo que marchar al destierro. Cuando mejoró la situación retornó a Sevilla.

El año 589 presidió el Concilio III de Toledo, convocado por el rey Recaredo. En este Concilio el rey rechazó la herejía y abrazó la fe católica, consiguiendo así la unidad católica en la nación.

Leandro favoreció el resurgimiento en la Península de la vida cristiana, fundando monasterios y parroquias, renovando la liturgia, etc. Murió hacia el año 600, y su cuerpo fue trasladado a la catedral hispalense. Su fiesta se celebra el 13 de noviembre.

San Carlos Borromeo

Nació en Arona, Lombardía, el año 1538, en el seno de una familia noble. Era el segundo de dos hermanos y desde muy niño fue destinado a realizar los estudios eclesiásticos. Además estudió también derecho civil y derecho canónico. Su tío, el papa Pío IV, lo agrega al colegio cardenalicio cuando sólo contaba 22 años. En esta época desempeñará el cargo de secretario de Estado y fundará una Academia de estudio en Roma.

En 1563 decide ser ordenado presbítero y obispo para atender como un verdadero pastor la diócesis de Milán, de la que había sido nombrado obispo. Se trasladó a Milán aunque tuvo que acudir innumerables veces a Roma como consejero y colaborador de Pío V y de Gregorio XIII.

Su gran deseó era el de impulsar la puesta en marcha en su Diócesis de la reforma llevada a cabo por el Concilio de Trento. Así fue un verdadero pastor de sus fieles; visitó varias veces toda su diócesis, convocó sínodos diocesanos y concilios provinciales, decretó muchas disposiciones orientadas a fomentar la vida cristiana. Además fundó seminarios y construyó hospitales. Durante la peste de 1576-1577, poniendo en peligro su propia vida, se quedó junto a su rebaño asistiendo a los enfermos y dando un ejemplo clarísimo de caridad pastoral.

Agotado por el intenso trabajo, murió el día 3 de noviembre del año 1584. Fue canonizado por papa Pablo V en 1610. Celebramos su fiesta el 4 de noviembre.

San Martín de Porres

Nació en Lima, capital del virreinato de Perú, en 1579. Es hijo de Ana Velázquez, una antigua esclava negra, y Juan Porres, español de la Orden militar de Alcántara, que tardaría varios años en reconocerlo. A los ocho años se traslada con su padre a Ecuador, donde comenzará su educación, aunque poco después retorna a Lima donde aprenderá el oficio de barbero–cirujano.

En 1584 decide abandonar el mundo ofreciéndose a los dominicos como candidato a hermano de la tercera orden. Fue admitido como «donado», una especie de persona de servicio. Tras nueve años de humillaciones y duras pruebas, en 1603 fue admitido en la orden y pudo emitir los votos solemnes.

Convertido ya en religioso, destaca por una infatigable actividad. Su amor hacia los pobres y enfermos hace que el convento se transforme en una especie de hospital donde son admitidos todos, sin distinción de medios o de clase social. Poco después, busca una casa cercana y la convierte en orfanato. Durante estos años llevará una vida de mortificación, de humildad y de gran devoción a la Eucaristía.

En 1639, con 59 años, contrae el tifus y muere. En 1668 comienza un largo proceso de canonización. Será beatificado en 1837 y canonizado el 6 de mayo de 1962 por Juan XXIII. Celebramos su fiesta el 3 de noviembre.

San Pedro de Alcántara

Nace en Alcántara el año 1499, en el seno de una familia noble. Allí comienza los primeros estudios de gramática. En torno a los doce años se traslada a la Universidad de Salamanca donde estudia filosofía y leyes. Sin embargo, todavía muy joven, se hizo franciscano en 1515, adoptando el nombre de Pedro de Alcántara, pues se llamaba Juan de Sanabria.

En 1524 es ordenado sacerdote y en 1538 es nombrado provincial de la orden. Organizó definitivamente la reforma de los franciscanos descalzos en España, siguiendo el mismo espíritu que santa Teresa, a quien conoció y de la que fue acertado consejero, ayudándola a llevar a cabo la reforma del Carmelo. También acompañó espiritualmente a mucha gente de todas las clases sociales, incluyendo, entre otros al rey Juan III de Portugal o al emperador Carlos V.

En 1554 se retira a vivir en soledad y hacer penitencia. Profundamente austero y duro consigo mismo, extremaba su dulzura con los demás. Murió en Arenas de San Pedro el 18 de octubre de 1562. Entre sus obras destaca el Tratado de oración y contemplación. También se conservan varias cartas dirigidas a Santa Teresa.

Fue beatificado en 1622 y canonizado en 1669. En 1826 es declarado principal patrón de Brasil y desde 1962 es patrón de Extremadura, junto con la Virgen de Guadalupe. Celebramos su fiesta el 19 de octubre.

San Calixto I

Nace en Roma en la segunda mitad del siglo II. Según parece, durante un tiempo fue esclavo al servicio de Carpóforo, un cristino cercano a la corte del emperador Cómodo. Como consecuencia de una mala gestión en el gobierno de un banco sufrió el destierro en Cerdeña.

Tras recobrar la libertad fue ordenado diácono por el papa Ceferino, de quien sería secretario. Este Papa le encomienda el cuidado de un cementerio de Roma en la vía Appia, que después llevará su nombre (catacumbas de San Calixto). A la muerte del papa Ceferino en 217 fue elegido Calixto para sucederle en la cátedra de Pedro.

Durante su pontificado combatió a los herejes adopcionistas y modalistas, que negaban la divinidad de Jesucristo y el dogma de la Trinidad, aunque manifestó una actitud abierta y tolerante frente a los rigorismos extremos. Por este motivo contó con la oposición de los más rigoristas, encabezados por Hipólito, que le acusaban de ser comprensivo con los pecadores que arrepentidos pedían volver a la Iglesia.

En el año 222, durante una revuelta en el Trastevere fue arrojado a un pozo, donde murió. Su cadáver fue sepultado en la vía Aurelia y después trasladado a la Iglesia de Santa María in Trastevere. Celebramos su fiesta el 14 de octubre.

San Bruno

Nació en Colonia (Alemania) hacia el año 1035; después de haber estudiado en París, fue ordenado sacerdote y se dedicó a enseñar teología en la escuela de la catedral. Entre sus alumnos tendrá al futuro papa Urbano II. En 1075 es nombrado canciller del arzobispo de Reims, notoriamente simoniaco, con quien tuvo varios enfrentamientos.

Movido por su deseo de soledad, se asienta cerca de Molesmes donde llevará una vida eremítica. En 1084, junto con varios compañeros, se instala en la diócesis de Grenoble, fundando un eremitorio en el valle de la Chartreuse. Ese eremitorio dará lugar al nombre de

Cartuja para designar la familia religiosa fundada por él. En la cartuja la vida en común es reducida al mínimo, sólo rezan juntos una parte de la Liturgia de las Horas y la celebración de la Eucaristía de los días festivos. Su vida transcurre en pequeñas celdas donde los monjes se dedican a la oración y al trabajo manual.

En 1090 el papa Urbano II lo llamó a Roma para que le ayudara en el gobierno de la Iglesia. La comunidad fundada por él se dispersa durante algún tiempo. En 1092 se retira a Squillace (Calabria) donde se entregará a la oración hasta su muerte en 1101. Celebramos su fiesta el 6 de octubre.

San Francisco de Borja

Francisco de Borja nació en Gandía (Valencia), en 1510. Era hijo de los duques de Gandia, descendientes de la famosa familia de los Borgia. Durante su infancia fue educado en un ambiente religioso. En 1528 entra al servicio de la Corte siendo gran privado del emperador Carlos V y caballerizo de la emperatriz Isabel. Casado con Leonor de Castro vivió ejemplarmente en palacio.

En 1539 moría la emperatriz Isabel, una de las mujeres más bellas de su tiempo, y se siente impulsado a despreciar las vanidades de la Corte. Al ver su cadáver pronuncia la famosa frase: «nunca más servir a señor que se me pueda morir». Fue virrey de Cataluña y duque de Gandía dedicándose a la promoción social de sus súbditos y a la fundación de colegios.

Tras la muerte de su esposa, en 1546, acaba de desligarse del mundo, entrando en la Compañía de Jesús. En 1550 se traslada a Roma donde conoce a san Ignacio y colabora en la fundación del Colegio Romano. Un año después vuelve a España para ser ordenado sacerdote y recorrer toda la Península predicando los ejercicios espirituales.

En 1565 es elegido general de los jesuitas. En este cargo se distinguió, sobre todo, por su profunda humildad. Además, impulsó las misiones jesuíticas en América y Asia. Murió en Roma el 1 de octubre de 1572 y fue canonizado en 1671. Celebramos su fiesta el 3 de octubre.

San Vicente de Paúl

Nació en Aquitania, Francia, el año 1581. Tras una infancia en un ambiente rural, en que trabaja como pastor, sus padres le orientaron hacia los estudios eclesiásticos, única posibilidad de promoción social para la gente pobre de su tiempo. Cursados los correspondientes estudios, en 1600 fue ordenado sacerdote. Sus primeros años estuvieron marcados por la búsqueda de algún puesto de prestigio. Viaja a Roma y experimenta dos años de cautiverio en Túnez. Después se instala en París al servicio de la reina Margarita.

En 1608 conoce a Pedro de Bérulle y se introduce en los círculos de la reforma de la Iglesia de Francia. Párroco en los suburbios de París comenzó a conocer el abandono material y espiritual de los pobres y la ignorancia de muchos clérigos. Unos años después, en Lyon, fundará la Compañía de la Caridad para ayudar a familias necesitadas.

Poco a poco Vicente siente la necesidad de responder a las «dos pobrezas»: la espiritual y la material. Vuelve a París, donde conoce a san Francisco de Sales y a Santa Juana Francisca Frémyot y continúa su labor misionera. Poco después, fundará la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y también, con la ayuda de santa Luisa de Marillac, la Congregación de Hijas de la Caridad, destinada al apostolado con los más pobres. Murió en París el año 1660. Fue beatificado en 1729 y canonizado en 1737. Celebramos su fiesta el 27 de septiembre.

San Roberto Belarmino

Nació el año 1542 en Montepulciano, ciudad de la región toscana. A pesar de la oposición inicial de su padre, a los dieciséis años ingresó en la Compañía de Jesús, en Roma. Después siguieron largos años de formación humana y espiritual. En 1570 fue ordenado sacerdote y comenzó su labor docente en Lovaina. En 1576 vuelve a Roma como profesor de teología donde sostuvo célebres disputas en defensa de la fe católica.

En 1588 debe abandonar la docencia a causa de su precaria salud y se encarga del acompañamiento espiritual de los estudiantes jesuitas, siendo elegido en 1592 superior del Colegio Romano. Tres años después es nombrado superior de la provincia jesuítica de Nápoles y en 1597 fue llamado por el Papa a Roma para trabajar en la curia como consultor y teólogo. En 1599 fue elegido cardenal y tres años después nombrado obispo de Capua, donde se dedicó con celo pastoral a la aplicación del Concilio de Trento. En 1605 fue llamado de nuevo a Roma por el Papa para ocupar importantes cargos en las Congregaciones romanas, contribuyendo con su ayuda a la solución de muchas cuestiones.

Murió en Roma el año 1621. Tras un largo proceso de canonización fue beatificado en 1923 y canonizado en 1930. Ese mismo año, Pío XI lo nombró Doctor de la Iglesia. Celebramos su fiesta el 17 de septiembre.

San Juan Crisóstomo

Nació en Antioquía, hacia el año 349, en una familia noble. Después de recibir una excelente formación, a los dieciocho años abandona los estudios profanos para dedicarse a la vida ascética en el desierto. Vuelto a la ciudad por graves problemas de salud, fue ordenado sacerdote en 386 y ejerció, con gran provecho, el ministerio de la predicación, mereciendo por su elocuencia el apelativo de «Crisóstomo» que significa «boca de oro».

El año 397 fue elegido obispo de Constantinopla, cargo en el que se comportó como un pastor ejemplar, esforzándose por llevar a cabo una estricta reforma de las costumbres del clero y de los fieles. Sin embargo no faltaron grandes dificultades: la oposición de la corte imperial y de los envidiosos lo llevó por dos veces al destierro. La primera vez, el año 403, fue desterrado a Bitinia durante varios meses. Poco después vuelve a su sede de Constantinopla para ser desterrado un año más tarde a Armenia donde permanecerá tres años. Acabado por tantas miserias, murió en Comana, en el Ponto, el día 14 de septiembre del año 407. Rehabilitado poco después, el año 348 se trasladaron sus restos a Constantinopla.

Con su predicación y sus escritos contribuyó en gran manera al enriquecimiento de la doctrina cristiana. Es uno de los grandes Padres griegos de Iglesia. De él conservamos muchos escritos homiléticos, comentarios bíblicos y cartas. Celebramos su fiesta el 13 de septiembre.

San Gregorio Magno

Nació en Roma hacia el año 540, en una familia noble y muy cristiana. Tras una esmerada educación, desempeñó diversos cargos públicos y llegó a ser prefecto de la ciudad, cargo más importante de Roma.

Hacia el 575 surge en él el deseo de dejar el mundo y dedicarse a la vida monástica. Junto a otros compañeros ingresa en un monasterio, fundado por él mismo, en unas propiedades familiares del monte Celio de Roma. Sin embargo, esta vida retirada es interrumpida cuando el papa Pelagio II lo envía a Constantinopla como legado pontificio donde, habitando en una especie de palacio-monasterio, compagina la misión diplomática con la vida de oración y estudio.

A finales de 585 vuelve a Roma, siendo consejero del mismo Papa y, a la muerte de este, en 590, a pesar de su resistencia, es elegido Papa. Su pontificado se caracteriza por una ingente labor: cuida e instruye al pueblo y al clero, inicia la evangelización de Inglaterra, atiende a los numerosos pobres de Roma, renueva la liturgia e impulsa el canto litúrgico, que después se llamará “gregoriano”. Además, escribió numerosas obras morales y dogmáticas, entre las que destacan el Comentario al libro de Job y la Regla pastoral. También añadió a los títulos del Obispo de Roma el de “siervo de los siervos de Dios”.

Muere el 12 de marzo del año 604. Junto con san Ambrosio, san Jerónimo y san Agustín, es considerado uno de los cuatro «doctores» de la Iglesia latina. Celebramos su fiesta el 3 de septiembre.

San Luis de Francia

Nació en Poissy en 1214 y era hijo del rey Luis VIII y de Blanca de Castilla. Con sólo 12 años debió acceder al trono de Francia. Contrajo matrimonio con Margarita de Provenza y tuvo once hijos.

Un momento crucial en su vida fue 1244, cuando tras una grave enfermedad, que casi le lleva a la muerte, hizo voto de ir a Tierra Santa como cruzado y arrebatar Jerusalén al sultán de Egipto. Cuatro años después parte para Oriente. Su ánimo no era el de un simple guerrero contra los infieles; para él ir a la cruzada era sobre todo una experiencia religiosa que se traducía en un estilo de vida penitencial y de oración.

A su vuelta a Francia luchó por moralizar la vida pública y trabajó por obtener acuerdos de paz con Inglaterra y Aragón y actuar como árbitro en las relaciones entre las naciones. Con un gran sentido de la justicia y del bien común quiso ser un rey cristiano y cristianizar las realidades temporales de su tiempo. Mantuvo una excelente relación con las órdenes religiosas, especialmente con los franciscanos, y se distinguió siempre por su amor a los pobres.

Preocupado por la liberación de los santos lugares, que consideraba un deber moral y religioso, en 1267 promueve una nueva cruzada; sin embargo, en 1270, morirá por una epidemia, cerca de Cartago. Fue canonizado por Bonifacio VIII en 1297 y en el siglo XVII fue convertido en patrono del reino de Francia. Su fiesta se celebra el 25 de agosto.

Santa Clara de Asís

Clara nace en Asís a finales del siglo XII, en el seno de una familia noble. Educada en un ambiente muy religioso pronto dio ejemplo de profunda fe, manifestando, incluso, el propósito de no casarse, a pesar de la oposición familiar.

Un momento fundamental en su vida será el encuentro con Francisco de Asís y sus frailes. Este encuentro imprimirá en Clara un inmenso deseo de vivir su entrega total al Señor desde la pobreza evangélica. Así, en 1212, huye de casa para ser conducida por san Francisco al monasterio benedictino de san Pablo, cercano a Asís, del que sus padres quisieron sacarla a la fuerza. Tras un tiempo de prueba se traslada a la iglesia de San Damián, aquella que había reconstruido san Francisco. La acompañan un grupo de mujeres. Se iniciaba así la segunda orden franciscana, la de las monjas Clarisas.

Enamorada e incansable seguidora de la pobreza, al igual que san Francisco, tuvo que vencer numerosas dificultades para que la Iglesia admitiera la especificidad propia de la nueva forma de vida que quería para ella y sus monjas, especialmente lo referente a la opción por la pobreza evangélica. Ella misma escribió la Regla o Forma de vida de la orden de las hermanas pobres.

Tras 19 años de enfermedad, Clara muere en 1253; dos días antes había recibido la aprobación de la Regla. Fue canonizada en 1255 por Alejandro IV. En 1958, Pío XII la declaró patrona de la televisión.

San Juan María Vianney

Nace en Dardilly (Francia) en 1876, en el seno de una familia modesta de campesinos, con una sólida tradición cristiana. Durante su infancia entra en el círculo de los sacerdotes “refractarios”, contrarios a aquellos que fieles a la Revolución Francesa no reconocían la autoridad del Papa. A los veinte años decide hacerse sacerdote aunque carecía de una mínima formación. Sin embargo, en 1809 debe alistarse en el ejército napoleónico, del cual tuvo que desertar y esconderse.

Tras su regreso a casa, reinicia sus estudios sacerdotales y, tras afrontar duras pruebas, llega a ser ordenado sacerdote en 1815. Fue coadjutor en Écully junto con don Balley, el párroco que le ayudó en su formación. Tras la muerte de este, en 1818 es trasladado a Ars, último pueblo de la diócesis, con poco más de 250 habitantes, donde desempeñará su ministerio.

Al principio luchó por erradicar los vicios de sus feligreses para después fomentar la vida cristiana en la parroquia. Destacando por su vida austera y penitente, creó una casa para ayudar a las jóvenes sin formación y otra para jóvenes y estuvo siempre dispuesto a socorrer y ayudar a pobres y enfermos. Su fama se extendió por los alrededores y cada vez acudían a él mayor número de peregrinos, buscando una palabra de aliento y, sobre todo, el perdón sacramental.

Murió el 4 de agosto de 1859. En 1905 fue beatificado y en 1925 canonizado y declarado patrón de los párrocos del mundo. Celebramos su fiesta el 4 de agosto.

San Alfonso María de Ligorio

Nace al norte de Nápoles en 1696 en el seno de una familia noble. Se forma en el ambiente del “settecento” napolitano, ilustrado y anticlerical con una espiritualidad marcada por el rigor y el recogimiento espiritual. Ya en su infancia recibió una esmerada educación y a los doce años lo encontramos matriculado en derecho en la Universidad de Nápoles. En su juventud desempeña diversos cargos institucionales al servicio del virrey de Nápoles y colabora con diversas obras de caridad y a los 19 años comienza a ejercer como abogado.

El servicio a enfermos incurables y el fracaso de algunos procesos le llevan a decidir ser sacerdote. Ordenado en 1726 dedicará gran parte de su ministerio a atender gente de los barrios marginales de Nápoles, donde organiza pequeños grupos y misiones populares. Alarmado por el abandono humano y religioso de los pastores de Amalfi, decide fundar la congregación del Santísimo Salvador, más tarde llamada del Santísimo Redentor. Comienza también una etapa de gran producción literaria. Escribe obras de espiritualidad, moral, dirección espiritual, formación del clero y de los religiosos, etc.

Fue nombrado obispo de Sant’Agata, cargo que desempeñó desde 1762 hasta 1775 en que vuelve a su congregación. En 1787 muere tras largos sufrimientos. Beatificado en 1815 y canonizado en 1839 fue declarado doctor de la Iglesia en 1871. Es patrón de moralistas y confesores. Su fiesta se celebra el 1 de agosto.

Santa María Magdalena

María Magdalena ocupa un lugar privilegiado entre las mujeres que siguen a Jesús. El apelativo de “magdalena” parece indicar su procedencia de Magdala, pequeña ciudad a orillas del lago de Genesaret.

María se encuentra con Jesús al inicio de su vida pública y, curada por él, dejará todo para seguirlo, permaneciendo incluso entre las mujeres que se encontraban al pie de la cruz. Además, en el evangelio de Juan aparece su encuentro con Jesús en la mañana de la resurrección, donde Jesús la encarga la misión de anunciar a los apóstoles que vayan a Galilea y que allí lo verán resucitado.

Posteriormente perdemos su pista en los escritos canónicos, no así en los escritos apócrifos, donde protagoniza diversos relatos de carácter gnóstico. Los evangelios canónicos la presentan con rasgos de discípula que sigue fielmente a su Maestro y como testigo de la Resurrección.

En el mundo oriental se conoce su culto desde el siglo V en Éfeso, donde la tradición afirmaba que se encontraba su cuerpo, trasladado en el siglo IX a Constantinopla. En cambio, en occidente, su culto se desarrollará en la segunda mitad del siglo XI gracias a los monjes de la abadía benedictina de Vezelay, en Francia, donde también se veneraba su cuerpo. Celebramos su fiesta el 22 de julio.


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