EL ECO Primera página |
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Portada ¿Hermanos? Dicen que el ser humano inventó la guerra y demás artificios para la muerte la víspera del primer día. Es claro que no deja de ser una conjetura, pero lo que sí aparece patente desde el principio del respirar humano es la inquina contra el semejante que se halla enfrente y en contra. Tan es así que hasta existe una ciencia dedicada al tema: la polemología o estudio del sentido de las guerras, pues resulta que las guerras tienen lógica, desarrollo científico e incluso razones de conveniencia. ¿Tal vez por ello el Hijo de Dios hubo de pasar por la muerte alimentada de odio hacia el igual, hacia el hermano? Quede ahí el interrogante y avance el discurso un paso más. Brillan ahora, en contraste, los días pascuales con su canto de redención y fraternidad. Recuperan la pátina de bondad que desde el principio albergaron los seres humanos como ideal de vida. Lo cual se antoja un estupendo renacer. Sin embargo, una y otra vez los hechos se empecinan en llevar la contraria; al menos, los acontecimientos que más suenan y aparecen en los noticiarios, así de la pequeña comunidad como de la gran familia humana universal. Siguen las guerras internacionales, no se apagan los enfrentamientos dentro del mismo país, continúan las agresiones, se repiten los malos tratos, se multiplican las agresiones de fino trazo y las de gruesos brochazos… El aporrearse con el mal no ha cesado a lo largo de la Historia. Y se ve como material de consumo diario en el mundo de hoy. En consecuencia, parece que hay que predicar mejor la Pascua de Jesús.
Peregrinación a Tierra Santa
Peregrinación
a Tierra Santa |
Cirio pascual Contemplar el cirio, que arde ahora en nuestros templos y liturgias, significa evocar a Cristo resucitado. Evocar su triunfo definitivo. Ahora nos toca contemplar el cirio pascual. Un símbolo, más que ningún otro, cargado de contenido y fuerza reveladora. Un símbolo que no se agota a la hora de manifestar y decir, a la hora de evocar una realidad y misterio del todo singular, la realidad y misterio de Cristo resucitado. Sobre el cirio queda bien marcada la cruz de Cristo. Cruz y luz; la luz como naciendo del símbolo de la cruz. Sobre el cirio quedan también marcados los números del año que vivimos, el año 2010. Queda marcado e incrustado el tiempo y la eternidad. Porque todo es suyo. Un cirio que levantábamos en la oscuridad de la noche. Luz en medio de la oscuridad y las tinieblas. Con este grito: Luz del mundo... Luz para romper cualquier tipo de oscuridad que pueda aparecer en el camino de la vida o en lo profundo de nuestros corazones. Un cirio y una luz, la Luz de Cristo, de donde prendimos, en la noche de la vigilia pascual, las luces de nuestros cirios particulares. Porque también nosotros, los que hemos muerto y resucitado con Cristo por el Bautismo, estamos llamados a ser luz en medio de nuestro mundo: vosotros sois la luz del mundo... El cirio, éste que ilumina nuestros templos en los días de pascua, que está puesto para hacer más fuerte y decidida nuestra esperanza cristiana. Su triunfo es el nuestro y es definitivo. En él y desde él caminamos...
Jueves 15 de abril
Clero: 11:30 horas. Casa de espiritualidad “María
Madre”
Cursillos Prematrimoniales
Curso de
Monitor de Actividades Juveniles
Peregrinación a Lourdes |
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«La alegría de la resurrección ha conmovido tu corazón y te ha unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a convertirse en familia de Jesús mediante la fe. Así, estuviste en la comunidad de los creyentes que en los días después de la Ascensión oraban unánimes en espera del don del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14), que recibieron el día de Pentecostés. El «reino» de Jesús era distinto de como lo habían podido imaginar los hombres. Este « reino » comenzó en aquella hora y ya nunca tendría fin. Por eso tú permaneces con los discípulos como madre suya, como Madre de la esperanza» (Benedicto XVI, Spe salvi). |
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